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¿Cuándo ser guarro no está mal visto?

A cualquier persona que nos consideramos más o menos educados no se nos ocurriría hacer ciertas cosas que nos parecen tercermundistas, "cerdadas", vamos. Por ejemplo, no esparcimos la basura de casa por la calle. No defecamos en  medio de la acera. Es más, si viéramos a alguien haciéndolo nos sentaría fatal. Sin embargo, cada uno tenemos el listón en un punto. ¿Qué quiero decir? Que es habitual ver como un fumador tira, tranquilamente la colilla al suelo cuando ha acabado. Y es, tristemente, también normal ver cómo en cualquier parque de España  unos padres sentados tranquilamente en un banco comiendo pipas y dejando un absoluto desastre de cáscaras en el suelo con toda normalidad. No sólo se provoca un ensuciamiento innecesario, sino que se genera un nefasto ejemplo a los niños. Y aún, alguno de esos "ensuciadores compulsivos" despotricará contra el ayuntamiento de turno porque los servicios de limpieza no actúen más. Necesitarían uno detrás de cada uno para compensar tanta guarrería.

Está claro que a veces el vivir en comunidad supone realizar ciertos esfuerzos, e incluso sacrificios, pero cuando el ser socialmente correcto cuesta tan poco como el tirar las cáscaras de pipas a una bolsa o la colilla a una papelera no parece nada lógico que una persona civilizada no lo haga. El daño que se causa a cambio de ahorrarnos ese minúsculo trabajo no es sólo una cuestión de limpieza: afecta a la autoestima social. Nos acostumbramos a vivir entre suciedad y eso nos transmite el mensaje de que no merecemos algo mejor.

Tengamos en cuenta esos pequeños detalles, que no cuestan nada pero que causan mucho daño social.

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Sobre vallas, muros e inmigrantes

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Foto: Wikipedia

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Fundación Sandra Ibarra y Pablo Herreros, cuando las piezas encajan

¿Qué tendrá el cáncer que sólo mencionarlo nos tensa y nos pone en estado de alerta? Supongo que la diferencia con la malaria o la situación de Siria es que, de una u otra manera, el cáncer es una lacra que todos tenemos cerca, ya sea personalmente o en algún ser cercano. La buena noticia es que cada día se avanza más en su lucha (aunque queda un montón que hacer en la parte de alimentación y actitud mental, esenciales, según creo yo, para su prevención y curación).

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¡Rápido, comparte, retuitea, whatsappéalo!

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Está claro que en mi caso la cosa es más fácil porque, como ya comenté, no soy de nadie, por lo que no me debo a nadie. Tengo mis propias ideas y no me veo obligado a defender ni atacar a nadie.


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¿Un tuit? Compruébalo. Es facilísimo crear un falso pantallazo...
Pero lo peor de todo es cuando en ese afán defensor/atacante vemos como se promueven en redes sociales continuamente memes, pantallazos o noticias publicadas en veteasaberdóndesin comprobar si son o no ciertas. Da…