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Mostrando entradas de septiembre, 2010

El secreto de mi madre en las relaciones personales

Mi madre, Teresa Fábregas, fue una persona de esas que hay pocas, poquísimas. Hace varios años que ha muerto y puedo decir con orgullo que jamás, absolutamente nunca, he sabido de alguien que haya vertido alguna crítica negativa hacia ella. Impresionante. Nunca he visto nada igual. Sin embargo, cuando estaba viva creo que no le demostré suficientemente lo especial que la consideraba. Bueno, eso es otra historia y será contada en otra ocasión...

El caso es que cada vez que encuentro a alguna persona que la conoció, invariablemente acabamos hablando de ella y aflora alguna lágrima sincera porque la echan de menos. Y me sigue ocurriendo ahora que hace ya más de 4 años de ello que nos dejó. Y es algo  espontáneo, en familiares y amigos y en personas  que apenas (o nada) me conocen, pero necesitan expresar su amor y agradecimiento hacia ella.

Y ¿cuál era el secreto de mi madre para ser tan apreciada por todo el mundo? Nunca la oías dar grandes charlas, ni alzarse como líder de nada, ni esg…

¿Generación Perdida? No, Generación Motivada

Últimamente escucho y leo continuamente acerca de los "pobrecitos jóvenes" que se encuentran hoy en día con una difícil situación en cuanto al empleo y la vivienda. Son una GENERACIÓN PERDIDA (¿?). La verdad, los que definen así a esta generación de jóvenes, ¿realmente piensan en lo que dicen? Yo nací en el 66, por lo que no puedo hablar por experiencia propia de lo que debieron pasar los jóvenes de la guerra o la posguerra españolas, pero supongo que me subiría la bilis si oyera hablar de que estos jóvenes lo tienen difícil. 

Si el tener que vivir con papá y mamá hasta los 35 es ser una generación perdida, ¿que sería aquella? O ¿qué pasa con los que se criaron durante las guerras mundiales? ¿y una persona que se esté desarrollando en Irán, Israel, Afganistán, etc.? ¿O cualquier persona que vive en cualquiera de los más de 100 países con situaciones muy por debajo de las de éste?

Vamos a dejarnos de idioteces, por favor. Seguramente esta crisis esté haciendo pasar momentos co…

Mendicidad y Bienestar

Siempre me encuentro con sentimientos contrapuestos cuando veo a un mendigo. Por una parte me da pena, creo que es triste llegar a ese extremo de caer en la dejadez personal, en la falta de autoestima que te lleva a vivir de la caridad. Por otro lado creo que en muchos casos se trata simplemente de vagos que encuentran más fácil dejarse llevar y vivir del cuento que asumir la responsabilidad de tu vida y luchar por salir adelante.

Y ¿por qué hablo ahora de esto? Pues por dos inspiraciones tenida en los últimos días a través de sendas personas:

Mi amigo Juanjo me comentó lo curioso que le parecía la "curva de la felicidad" de la que hacía gala un mendigo habitual del supermercado de su barrio. Es realmente llamativo ver cómo puede estar obesa una persona que vive de la caridad. Quizás sea exceso de caridad en la sangre ;-)El gran @tolmos tiene como afición llevar a diario comida a los mendigos y disfrutando de repartir un poco de felicidad a estas personas con tanto en contra.…

Nadie es profeta en su tierra. ¿Aplicamos lo que enseñamos?

Muchas veces me he planteado por qué es tan cierta, habitualmente, la expresión de nadie es profeta en su tierra. Entiendo que muchas veces  las personas que más te conocen, que te han visto en todo tipo de situaciones (muchas de ellas ridículas), que saben todos tus defectos, esas personas es difícil que te vean como alguien extraordinario, si es que lo eres. Les ha pasado a artistas, científicos, deportistas... personas que siendo especiales no han tenido el respaldo de su gente, su ciudad, su país.

Sin embargo, en el caso de quienes deciden, (o decidimos) con mayor o menor éxito, intentar evolucionar como personas, crecer cada día un poco, ser mejores en las relaciones con los demás, etc., a veces esa forma en que nos ven los más cercanos está totalmente justificada. ¿Por qué? Porque a veces (sólo a veces...), es precisamente con las personas más cercanas con las que más nos cuesta aplicar lo que tan fácilmente predicamos y enseñamos a otros. De hecho, cometemos en casa, con nuestr…

Luchando por el mismo Dios

A veces echo de menos ser creyente. Pienso que creer en un Dios te da una cierta tranquilidad, sosiego, te quita responsabilidad. Pero eso es algo que no se rige por la razón: o crees o no. Ahora bien, por más vueltas que le doy, hay algo que no puedo entender. Estamos en 2010 pero a veces parece que estemos en el 1010 (o en el 10). Sigue habiendo a lo largo de todo el planeta millones de personas luchando por fanatismos religiosos. A esto, sumemos muchiiiiiiísimos millones más que, sin llegar a la guerra, están en conflicto continuo por imponer sus creencias al resto. La verdad es que en esto hemos evolucionado más bien poco.

Y lo peor ya no es que cada uno quiera imponer su creencia a los demás, sino que en realidad no quieren imponer su Dios, sino su forma de llamarlo. Absurdo ¿no? Porque lo que está claro es que cualquier persona monoteísta cree en el mismo Dios. Otra cuestión es que le llames de una u otra forma, que lo pintes más guapo o más feo o que lo veas más castigón o toler…

Iberia: mala política online pero buena gestión social

Tenía que buscar un billete para el sábado para que mi chica volviera de Oviedo a Madrid. Cuando miré las opciones, vi que la opción mas cara era Iberia, pero no demasiado, por lo que decidí decantarme por esta empresa. En la medida de lo posible, intento evitar las líneas de bajo coste (aunque a veces, la pasta decide) y contratar con la que considero una gran compañía.


La compra online no me causó trastorno. De hecho me permitía reservar sin pagar hasta el día antes a las 22h. Decidí dejarlo pagado pues entendía que se podría cancelar también con el mismo plazo. El caso es que en la mañana siguiente cambiaron los planes y entré a cancelarlo. La primera sorpresa, el enlace de Reembolsar billetessólo mostraba un teléfono al que tenía que dirigirme para ello: 807117011. Primera sorpresa: si la compra la puedo hacer online ¿cómo no puedo efectuar la anulación de la misma manera? Y encima, ¿un número de coste elevado?

En fin, llamé al número indicado y un chico muy amable me dice que par…

El atractivo de desnudarse en la vida y en la redes sociales

Este verano en la playa y la piscina y me he vuelto a hacer la reflexión que me hago todos los años. La cuestión es que quizás a los que aún proceden de una época en la que el "destape" tenía su tirón les provoca cierta excitación el ver a las chicas (o chicos, según cada cual) mostrando sus carnes al sol. Sin embargo, lo cierto es que salvo excepciones muy muy excepcionales, cuanto más mostramos menos atractivos somos.

O sea, creo que existe una curva de la atracción (ya, me lo acabo de inventar) que va subiendo cuanto más muestra una persona de su cuerpo hasta un cierto punto en que empieza a decrecer, y en el que enseñar más va destruyendo ese morbo proporcionalmente. Obviamente, una mujer metida en una escafandra de astronauta y un abrigo encima no ofrece ningún morbo porque igualmente podría ser un chimpancé, pero totalmente desnuda motiva menos que con ciertos aderezos que realcen su belleza (para mí, todas las mujeres la tienen, y no es cuestión de machismo ni nada así…