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La Gran Revolución del Optimismo


¡Que extraños somos los seres humanos! ¿Por qué será que la tendencia natural es a hablar de lo malo, a recordar lo peor, a resaltar los fallos? ¿Cómo ha hecho el pesimismo para instaurarse de esa manera en la sociedad? Puedes decirme que es por culpa de las circunstancias, pero no: el optimismo o el pesimismo no es cómo vemos el presente, sino cómo esperamos el futuro. Y las expectativas no tienen por qué ser malas, independientemente de lo que pasó el año pasado, hoy, o hace un minuto.

Supongo que en el fondo el pesimismo tiene un poco de "mal de muchos, consuelo de tontos", aunque creo que en el fondo se trata más bien de que es más cómodo ser pesimista, puesto que nos permite quedarnos inmóviles, a merced del viento, y encima después, cuando (lógicamente) las cosas salen mal podremos decir "ya lo sabía".

Y hay montado un gran negocio alrededor de ello: desde los medios de información (¿por qué se llamarán así?) y difusión, encabezados por la omnipresente televisión, hasta todos los negociejos adyacentes en los que te "venden" la buena suerte y la felicidad, como si eso no fuera algo que ya está dentro de todos nosotros.

Pues bien, creo que debemos montar una gran revolución a favor del optimismo. Ojo, optimismo no quiere decir tener cara de imbécil y pensar que todo va a salir siempre bien sin nuestra intervención. Optimismo, al menos para mí, quiere decir que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para crear las circunstancias favorables, pero además voy a creer firmemente que el Universo no está en mi contra, sino alineado conmigo, y las cosas irán encajando. La situación no va a ser tan mala como se dice, porque siempre hemos escuchado predicciones funestas que no se cumplen,

Pero para esta revolución no hacen falta manifestaciones, ni huelgas, ni recogidas de firmas, ni grandes movimientos con líderes grandilocuentes. No. Simplemente hace falta que tú decidas enfocarte en la dirección correcta. No hace falta que nadie te secunde, y no esperes el reconocimiento de nadie. El resultado es inmediato, pero interno. Pero es que con lo interno es con lo que vas a tener que convivir 24 horas al día durante toda tu vida. El resto es, somos, accesorios.

Comienza tu Revolución. Resístete a tragarte todos los programas que no hacen más que verter basura en tu mente. Evita las conversaciones depresivas, por muy sociales que sean. Vigila en qué estás pensando para redirigir cuando te descubras derrapando, hasta que ya sea automático. Sin más, sin aplausos, sin contárselo a nadie. Puede que desde fuera nadie lo note, pero te aseguro que tu vida cambiará radicalmente, y de eso es de lo que se trata: de ti.

fotos de http://brianandthejuice.wordpress.com/ y http://www.riskheads.org

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