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Mostrando entradas de 2013

"El poder está en las personas" de Pablo Herreros, mi crítica

Conozco a Pabloalgo. Es que no soy de los que porque nos seguimos en twitter y nos hemos visto en unos cuantos eventos ya digo que somos muy amigos, pero sí es verdad que es uno de esos tipos que me cae bien y me ha gustado las veces que hemos cambiado alguna palabra. El caso es que me envió su libro y me lo he leído. Ya, no es un gran logro, pero hacía muuuucho que no me leía un libro en papel (sí, de esos, cómo los de antes), tengo alguno en lista de espera y siempre me da pereza (por cierto, Pablo ¿aún no lo tienes en edición digital? Eso sí que es raro)





El caso es que imaginé que sería un libro más de cosas modernas (Internet, redes sociales, etc.). Lógicamente conocía el famoso caso de La Noria, aunque no llegué a conocer nunca ese programa (ya, eso dicen todos, pero yo veo poquísimo la tele y menos aún Tele5) y me temía un monográfico sobre ello. Bueno, aún así, por el detalle de habérmelo  mandado y porque, como he dicho, Pablo me cae bien, me lo he leído.




Y aquí están mis conc…

El camino más corto, el perjuicio más largo

Éste es un caminito, uno más de los infinitos caminos que los seres humanos hemos ido creando a lo largo de la historia.

A priori,  no tiene nada de especial: una persona un día decide pasar por un sitio, después pasa, otra después más... y al final queda establecida la senda.

Así lo han hecho a través de los siglos también los animales.

Sin embargo, hay un detalle que hace que  no sea exactamente igual que los demás (aunque, desgraciadamente, tampoco es algo tan excepcional). Esta senda está creada en un pequeño jardín que existe llegando al colegio de mis hijas. En la siguiente foto veis el detalle de cómo la acera se "encoge" un poco, y allí, justo a la derecha del banco, es donde se ha creado esta senda.

Cualquier persona que viene por esta parte, al llegar aquí ha recorrido al menos 500 metros, pues no hay viviendas justo en esta parte. Pues bien, cruzar ese trozo de césped supone ahorrar algo así como seis metros y medio. Este increíble ahorro de pasos justifica destr…

Configura tu navegador GPS para ser feliz

A ver si esta situación te suena. Vas conduciendo a un lugar que no conoces. Al lado va alguien que te quiere mucho, quizás tu pareja. Cuando te quieres dar cuenta, te has pasado el desvío que tenías que tomar, y la siguiente calle es prohibida, no puedes dar la vuelta y pierdes un montón de tiempo. Te sientes mal, y encima escuchas "si es que te tenías que haber metido por la anterior", o "no sé por qué no me haces caso" o un sinfín de "tenías que" que, normalmente, se extienden en el tiempo hasta bastante después de haber llegado al sitio en cuestión.

Peor aún es cuando nos auto-recriminamos por haber cometido el error: "si es que siempre me pierdo", "tendría que haberme metido por la calle ésa", "si hubiera mirado el mapa antes..."

Sin embargo, nunca me ocurre esto con la simpática señorita que me habla desde el navegador GPS. Yo le pongo la dirección y ella me va indicando. A veces (bastantes) no le hago caso y no me meto…

Te voy a liberar... y matar de hambre

El ser humano tenemos esa manía de, en ocasiones, ponernos a salvar gente. Puede tratarse de salvaciones individuales o salvaciones grupales, pero salvaciones al fin y al cabo. Y esto estaría muy bien, si sólo nos limitáramos a salvar a quien nos lo pide. A ver si con algunos ejemplos, me explico.

 * Cruzadas: me da igual qué religión sea la que pretende salvar a la humanidad, y me da igual cuan infieles sean los supuestos salvados. En la mayoría de los casos (o todos) cuando una secta se ha dedicado a "salvar" a un pueblo de su herejía, lo ha hecho a base de aniquilar a diestro y siniestro, y fulminando las tradiciones y costumbres ancestrales de los pueblos.

 * Acabemos con las tiranías... A priori, está fenomenal La pena es que habitualmente hemos visto como, históricamente, esto no ha sido más que una excusa para colonizar, exprimir y depauperar un país. Da igual que hablemos de Irak o de cualquier país africano. El resultado, los pobres habitantes "salvados" a…

Apegos.. ¿para qué?

Casi todos hemos oído a estas alturas hablar de la tendencia a tener apegos que tenemos los seres humanos, especialmente los que vivimos en lo que llamamos Occidente. Ese hábito que nos hace adherir nuestros sentimientos a causas externas: somos felices mientras tengamos una serie de cosas/personas/situaciones/climas/etc., y dejamos de serlo en cuanto lo perdemos. En los niños pequeños, nos puede hacer hasta gracia, pero en realidad no tiene ninguna.




A nivel individual, lo vemos con los dramas que se viven ante la pérdida de una persona, el incendio de una casa, cuando nos roban... Cualquiera de éstas circunstancias no deberían afectar en absoluto a nuestros sentimientos, puesto que son hechos que ocurren fuerade nosotros, pero desgraciadamente tenemos la tendencia a darle el control.

A gran nivel, nos encontramos con las ansias conquistadoras, el deseo de tener (más territorio, más petróleo, más importancia...), lo que nos obliga a meternos en una vorágine de conseguir.

El problema …

Estaba felizmente dormido...

...y soñé que éramos mejores personas.
...y que realmente no nos preocupaba tanto el TENER y nos centrábamos más en SER.
...y que esto lo hacía todo mucho más sencillo, porque no era necesario pisotear, ni mentir ni fingir. Sólo vivir.
...y que nuestros políticos se aplicaban también este cuento, y se dedicaban a la política por vocación de ser útiles.
...y que todos nos centrábamos en construir, en facilitar las cosas a las personas de nuestro entorno.
...y que "nuestro entorno" englobaba todo el planeta, por lo que tan "vecino" era el del piso de abajo como el niño de Costa de Marfil o Irak.
...y que, sin misticismos ni grandes revoluciones, nos dábamos cuenta de que así éramos mucho más felices.
...y que esto no significaba irse a vivir a las cavernas, sino simplemente aprovechar el progreso en nuestro beneficio, pero sin dejar que el progreso dictara nuestra vida.

Y me desperté.