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Mostrando entradas de febrero, 2013

Te voy a liberar... y matar de hambre

El ser humano tenemos esa manía de, en ocasiones, ponernos a salvar gente. Puede tratarse de salvaciones individuales o salvaciones grupales, pero salvaciones al fin y al cabo. Y esto estaría muy bien, si sólo nos limitáramos a salvar a quien nos lo pide. A ver si con algunos ejemplos, me explico.

 * Cruzadas: me da igual qué religión sea la que pretende salvar a la humanidad, y me da igual cuan infieles sean los supuestos salvados. En la mayoría de los casos (o todos) cuando una secta se ha dedicado a "salvar" a un pueblo de su herejía, lo ha hecho a base de aniquilar a diestro y siniestro, y fulminando las tradiciones y costumbres ancestrales de los pueblos.

 * Acabemos con las tiranías... A priori, está fenomenal La pena es que habitualmente hemos visto como, históricamente, esto no ha sido más que una excusa para colonizar, exprimir y depauperar un país. Da igual que hablemos de Irak o de cualquier país africano. El resultado, los pobres habitantes "salvados" a…

Apegos.. ¿para qué?

Casi todos hemos oído a estas alturas hablar de la tendencia a tener apegos que tenemos los seres humanos, especialmente los que vivimos en lo que llamamos Occidente. Ese hábito que nos hace adherir nuestros sentimientos a causas externas: somos felices mientras tengamos una serie de cosas/personas/situaciones/climas/etc., y dejamos de serlo en cuanto lo perdemos. En los niños pequeños, nos puede hacer hasta gracia, pero en realidad no tiene ninguna.




A nivel individual, lo vemos con los dramas que se viven ante la pérdida de una persona, el incendio de una casa, cuando nos roban... Cualquiera de éstas circunstancias no deberían afectar en absoluto a nuestros sentimientos, puesto que son hechos que ocurren fuerade nosotros, pero desgraciadamente tenemos la tendencia a darle el control.

A gran nivel, nos encontramos con las ansias conquistadoras, el deseo de tener (más territorio, más petróleo, más importancia...), lo que nos obliga a meternos en una vorágine de conseguir.

El problema …

Estaba felizmente dormido...

...y soñé que éramos mejores personas.
...y que realmente no nos preocupaba tanto el TENER y nos centrábamos más en SER.
...y que esto lo hacía todo mucho más sencillo, porque no era necesario pisotear, ni mentir ni fingir. Sólo vivir.
...y que nuestros políticos se aplicaban también este cuento, y se dedicaban a la política por vocación de ser útiles.
...y que todos nos centrábamos en construir, en facilitar las cosas a las personas de nuestro entorno.
...y que "nuestro entorno" englobaba todo el planeta, por lo que tan "vecino" era el del piso de abajo como el niño de Costa de Marfil o Irak.
...y que, sin misticismos ni grandes revoluciones, nos dábamos cuenta de que así éramos mucho más felices.
...y que esto no significaba irse a vivir a las cavernas, sino simplemente aprovechar el progreso en nuestro beneficio, pero sin dejar que el progreso dictara nuestra vida.

Y me desperté.