Desde que nacemos, empezamos a tomar decisiones . Consciente o inconscientemente, cada instante optamos por una entre dos o varias alternativas. Lloramos o no, nos movemos o nos quedamos quietos... Vamos creciendo y continuamos tomando decisiones. Y ¿en qué se basan nuestras decisiones? Siempre en nuestro orden de prioridades . En cada momento nuestro cerebro procesa todas las opciones posibles y elige una, sólo una, la que para nosotros tiene mayor prioridad. Ocurre a todos los niveles, desde las opciones más sencillas de entender. Si tenemos comida y hambre, comemos porque es prioritario a estar quietos. Si estamos durmiendo y abrimos un ojo y nos da hambre, si la prioridad es la de estar a gustito en la cama, no nos levantaremos. Si el hambre "vence" la batalla, pues nos levantaremos. Un lunes nos levantaremos para ir a trabajar porque el esfuerzo que supone es compensado por la expectativa del sueldo a cobrar. Está claro que en muchos casos lo hacemos en modo automá...
Simplemente mis reflexiones acerca de las cosas que ocurren. Sin más.
No son dogmas. De hecho, ni siquiera sé si continuaré pensando igual en el futuro.