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Marketing gratuito para terroristas

Siempre que ocurre una catástrofe la tendencia humana natural es la de la compasión, la de mostrar apoyo. Y eso está bien. Pero creo que deberíamos tener claro que no todas las catástrofes son iguales y que en determinados momentos, lo que en un caso es un buen gesto en el otro está consiguiendo el efecto contrario. Me explico.



Mostrar apoyo contra el maltrato de género me parece bien. Los maltratadores en algunos casos aún creen que hacen lo correcto, y algunos maltratados (lo que es peor aún) piensan que se lo merecen. Una voz popular puede servir para concienciar y para abrir los ojos tanto a los implicados como a su entorno.

Ante una catástrofe natural, terremoto, inundación,..., mostrar apoyo puede que dé cierto alivio a las víctimas, pero por supuesto, es útil para generar movimientos de ayuda, voluntariado y demás.

Ante decisiones políticas contrarias a la gente está bien mostrar que nos damos cuenta y que no estamos de acuerdo. En muchos casos los políticos, aunque nos cueste entenderlo, están en su burbuja, rodeados de los pelotas que les dicen que sí a todo y no saben qué pensamos los gobernados.

Pero cuando alguien hace el mal buscando el mayor daño e impacto posible, como ocurre en el caso de terrorismo o cualquier criminalcillo que sólo busca un poco de notoriedad, toda la visibilidad que se genera no hace más que realizar un fantástico marketing gratuito, ¡lo que cualquier empresa desea!. Resulta que un fanático se inmola o se estrella con un camión, y su familia y amigos no hacen más que verlo en las noticias, en todos los muros de redes sociales, banderitas, actos de homenaje, etc. ¡Un éxito absoluto! Cada noticia y mención que se realiza es un sistema perfecto de captación para los indecisos. Es un orgullo para las familias y el detonante perfecto para que ese pobre imbécil o fanático que no ha conseguido nunca nada en la vida se decida a dar su golpe maestro, saboreando ya de antemano el impacto mundial que va a causar. Si a eso le añadimos el miedo (actos que se cancelan, cambios de planes de personas "por si acaso", etc.) eso es ya la guinda del pastel. ¿Te imaginas que seas terrorista, que realices una matanza y que al día siguiente sólo haya una pequeña mención y todo el mundo sigamos realizando nuestra vida igualmente? Eso sí sería un fracaso.

En fin, cuando te plantees mostrar tu indignación o compasión, piensa realmente a quién le estás haciendo el juego.

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