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Garzón y Gurtel, Justicia y jurado popular

El reciente caso de inculpación al juez Baltasar Garzón por el mismo caso en el que quedan inocentes los presuntos culpables me lleva de nuevo a algunas reflexiones sobre la Justicia (o la ausencia de ella).

- Lo primero que debo decir es que cuando la Justicia se demora en el tiempo, no es Justicia. No hay excepciones, y ahí viene el primer problema.

- En segundo lugar, creo que los procesos no deberían hacerse públicos hasta que se dicte sentencia. Es anti-democrático el linchamiento o "enamoramiento" popular hacia los acusados cuando aún no ha habido juicio. Todos nos convertimos en jueces manejados por los medios de comunicación, que son los que filtran lo que quieren y como quieren.

- Por otra parte, no puedo estar más en desacuerdo con los Jurados Populares. Me parece una aberración. Sí, yo también he crecido con las pelis americanas de juicios, muy intrigantes y conmovedoras, pero precisamente por eso me doy cuenta de que nada más alejado de un juicio justo que poner a personas como tú o como yo, sin preparación legal ninguna, a tomar decisiones sobre la vida de otros, siendo totalmente influenciables por el aspecto, antecedentes, tendencias políticas, imagen en medios, etc. del acusado. Yo, desde luego, no podría enviar a alguien a la cárcel sin estar absolutamente seguro de que es culpable de lo que se le acusa.
No me gustaría contar con un equipo de cirujanos populares si me tengo que operar, ni quiero que mi coche lo arreglen mecánicos populares. Confundimos la democracia con demagogia: cada uno debe hacer aquello para lo que está preparado, pero no poner la vida de otros en manos de personas sin cualificación (entre las que me incluyo). Bastante tenemos con la clase política que nos gobierna (unos y otros); intentemos que el resto del trabajo sea realizado por personas cualificadas.

- En el caso Garzón, creo que debemos distinguir claramente los conceptos. El que Camps haya salido libre seguramente se deba a que fue un jurado popular el que lo decidió, y eso lo he hablado en el punto anterior. Ahora bien, a Garzón le han juzgado jueces y han decidido por unanimidad. Yo soy el primero que agradezco a Garzón su labor. Creo que España es mejor país, más democrático y más justo, gracias a él. Pero aquí no se está juzgando su vida sino un hecho que ha cometido, y si es delito pues,  lamentablemente, tiene que pagar por ello porque, precisamente, la Justicia debe ser igual para todos.

Y la Justicia no debe mezclarse con los sentimientos, aunque nos duela. Deberemos intentar mejorar continuamente las leyes, cuidar que exista imparcialidad y profesionalidad en los jueces, mejorar los tiempos de resolución, etc., pero lo que nunca podremos hacer es pensar que se comete una injusticia cuando la Justicia se aplica correctamente, pese a que el acusado o condenado nos caiga fenomenal.

Si voy por la autopista a 190 Km/h y me pillan, me multarán independientemente de que vaya de fiesta o vaya al hospital a ver a un familiar que está a punto de morir. No vale sentimentalismo: si he incumplido, debo pagar.

Por tanto, si todos los jueces unanimemente han condenado a Garzón, me cuesta creer que se haya cometido una injusticia, independientemente de mi opinión profana. Y si el jurado popular absolvió a Camps no es ese juicio el problema sino el sistema que lo permite. Seguramente los mismo jueces que han condenado a Garzón habrían condenado también a Camps, pero Camps se salvó por poner a personas sin preparación a tomar decisiones importantes.

En fin, creo que si todo en un país falla, debería ser sagrado que al menos la Justicia sea realmente imparcial,  contundente, justa en definitiva.


Fotos de Wikipedia y diarioya.es

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