02 febrero 2017

Actitud en el trabajo: o tienes o no, No depende de tu empleo

Todas las mañanas suelo salir de casa entre 7 y 7:30. En invierno es de noche aún. Unos días llueve, otros días hace viento. Y casi siempre la veo. No sé cómo se llama. Es una chica joven (ya, para mí cualquiera con menos de 106 años lo es, pero ésta debe tener menos de 40). Es menuda, delgadita. No para, está concentradísima en su trabajo. Es barrendera. Barre la calle pero parecería que lo está haciendo con su casa y que la está preparando para una visita importante. Desprende una cantidad de energía tremenda. Se esfuerza en hacerlo bien. Y no, no creo que sea por miedo a que alguien esté supervisándola. Lo hace siempre. Es su forma de ser

Y es que cuando alguien tiene buena actitud, ni siquiera un trabajo de funcionario puede con él. Realmente esta chica debe de hacer el doble de trabajo que la mayoría de sus compañeros, pese a ganar lo mismo. Y alguien puede pensar ¡qué tonta! ¿Seguro? ¿Crees que por hacer el doble de trabajo se desgasta el doble, o se siente más cansada? No lo creo. Creo que se sentirá satisfecha consigo misma y, desde luego, es alguien a quien yo recomendaría para prácticamente cualquier empleo.

Hace poco me atreví. Me acerqué a ella y la felicité por tener esa actitud tan increíble. Vencí mi miedo (porque es algo que había pensado muchas veces) y ocurrieron dos cosas. La primera es que a ella se le iluminó la cara y me contestó "ya me has alegrado el día". La segunda es que una persona que pasaba por allí que yo no conocía y me escuchó  le dijo "¡Suscribo lo que te está diciendo este señor totalmente!".

En fin, dos mensajes pues:

-  Trabaja siempre lo mejor que puedas, estés don de estés. El que te paguen poco no te justifica que te escaquees. Y no, no te va a hacer más feliz.

- Aprovecha para edificar a cualquiera que esté haciendo bien las cosas. Estoy convencido de que a esta chica ese elogio que le hicimos dos personas ese día (y ojalá que más gente) es un refuerzo tremendo para cuando tenga la tentación de unirse a la manada de vagos, porque verá que realmente alguien le reconoce lo que hace. 

Reconozco que esto, buscar siempre algo que reconocer a los demás, me parece bastante más difícil que lo de dar el 100% en lo que haces, sobre todo cuando se trata de la gente más cercana, en donde muchas veces caemos en el error de dar por sentado lo bueno y sólo abrir la boca para criticar.

27 diciembre 2016

¿Te he hecho una foto? Pues ya es pública

Foto libre de pixabay

Cada  día es más habitual ver personas publicando fotos de grupos de todo tipo en diferentes ocasiones. Yo, que suelo acudir a eventos de diferentes tipos (social media, bloggers, premios varios, presentaciones, etc.), entiendo que si poso para un photocall (cachis, no sé si hay equivalente en español) o para el fotógrafo del evento estoy autorizando tácitamente a que se publique luego. Lógico. Pero no hablo de esas fotos, hablo de las de amigos, compañero, familia... Se realizan fotos, como se ha hecho toda la vida, y alguien decide subirlas a su red social favorita sin preguntar al  resto si le importa o no. A mí, particularmente, me trae sin cuidado; no soy de los que publican cada cosa que hace, pero tampoco me preocupa que se sepa dónde he estado. Pero hay personas que prefieren guardar su intimidad, e incluso muchos de ellos que ni siquiera están en redes sociales. ¿Creéis que tenemos derecho a publicar sus fotos con todo lo que conlleva (que todo el mundo sepa dónde han estado, con quién, etc.) sin pedirles permiso? 


Y no hablo del tema legal, que complicaría aún más la cosa. Si una foto se toma en un sitio público puedes tener derecho a publicarla, pero si es en un sitio privado, además de a la ética estarías infringiendo la ley. Todo ello se multiplica en el caso de las fotos de menores: ahí la infracción es absoluta sin el permiso de ambos padres o tutores.

El caso es que este tema lo he hablado con diferentes personas y he recibido diferentes opiniones, pero la mía es muy clara: si vas a publicar fotos en alguna red social en la que aparecen otras personas, asegúrate de que a esas personas no les importa

Es curioso que facebook (o la RRSS que sea) te permite establecer tu nivel de privacidad y elegir quién ve lo que publicas, y ha sido atacada y criticada cuando se ha sospechado que no lo respetaba, y resulta que ahora vas tú e impones TU nivel de privacidad a tus amigos, familiares o incluso desconocidos porque sí. Ni que decir tiene que si las fotos o vídeos además denigran o humillan a la otra persona, lo tuyo es para hacértelo ver (aparte e que tiene delito de cárcel). Ya, ya imagino que quien lo hace no lo hace con mala intención e incluso puede que yo alguna vez haya dado por sentado que a alguien no le importaría y he molestado a alguien. 

A mí no me importa que si hemos estado en algún sitio juntos publiques nuestra foto conjunta, pero te aseguro que hay muchísima gente que opina de otra manera. Si estás con tu grupo de personas que sabes que no hay problema, perfecto, pero si no ¿qué tal preguntar si quiere que publique esta foto en facebook/instagram/snapchat/laquesea. Es fácil, y es una muestra de respeto y cariño. 

¿Cómo lo ves tú?

24 noviembre 2016

Cualquier tiempo pasado fue...

Muchas veces oigo a la gente denostar el tiempo actual: no nos comunicamos con tanto móvil, comemos comida basura, los valores se están perdiendo,... La verdad, no sé que dirían hace 100 años, pero me da la impresión de que el mensaje debía de ser similar: "Es que desde que han inventado el fuego se quedan todos como tontos mirando la hoguera", "Claro, ahora con los trenes los viajes se hacen en unas horas, en vez de estar varios días de camino, que creaba mucha interrelación", "Desde que llegó la televisión, se rompió la familia",... y así. Cada vez que alguien me dice que antes las cosas eran mejores me suena tremendamente viejorro. ¿Analizamos?

- Con la comida actual, la contaminación y tanto medicamento nos estamos matando. A ver, soy el primero que creo que las farmacéuticas van a lo suyo y que les importamos bastante poco. Intento comer sano, no medicarme, creo que lo biológico es mejor y todo eso. Pero no nos volvamos locos. La esperanza media de vida es mayor que nunca.  Es verdad que hay gente que se muere de cáncer y que el tabaco y el glutamato monosódico son venenos, pero antes la gente se moría por comer alimentos en mal estado, usaban DDT y nada tenía regulación ninguna. Recuerdo una vez hablando con un carnicero (que lo es desde los 14 años) cómo me decía las animaladas, nunca mejor dicho, que hacían antiguamente con la carne sin que nadie dijera ni mu, y que hoy en día está mucho más controlado. Como digo, intento comer sano, creo que en algún momento deberemos abandonar los combustibles fósiles para usar energías limpias, pero mientras disfruto de lo que hay, y no me obsesiono.

- Antes la gente estaba más sana, estaba más activa. Bueno, si consideramos estar activo a un minero que dejaba sus pulmones (y su vida) bajo tierra,  o una chica que se tiraba 10 h en una cadena de producción, o quien estaba tirando de un arado, pues sí, eran más activos, pero se convertían en ancianos a los 50. Es verdad que hay mucho sedentarismo y en algunos sectores sociales bastante obesidad, pero también es mayor el número de personas que se cuida y que se toma el ejercicio como parte de su vida. Ni mis padres ni mis abuelos hacían ningún tipo de deporte mi edad (ni 10 años más jóvenes).

- Derechos humanos: se han perdido. Se abusa de las mujeres, niños, trabajadores... ¿De verdad? Sé de infinidad (sí, infinidad) de mujeres (y hombres) que sufrieron abusos de pequeñas de sus padres, tíos, profesores, curas,... Y era normal. Y que un hombre pegara a su mujer ni llamaba la atención. No hay más que mirar a esas otras sociedades que viven ancladas al pasado por absolutismos religiosos y que están en el equivalente a nuestra Edad Media. Todo vale. Y respecto a derechos laborales, vale que ahora mismo hay un problema de empleo (relativo), pero ¿me quieres decir que antes se respetaba más al trabajador? ¿En esas minas o fábricas de las que hablaba antes sin seguridad laboral ninguna ni nada parecido a la conciliación? O quizás mejor ir más atrás, a la época feudal. O a la de los romanos, los visigodos... No nos engañemos, antes la vida no valía nada. A ver cómo se construían las pirámides, monumentos, iglesias y demás. Vivían bien cuatro, pero el resto eran esclavos.

- Delincuencia, ahora hay mucha. ¿Seguro? Recuerdo que de pequeño era muy normal que de vez en cuando te atracaran, o te pegaran (porque sí). Y no te digo nada si vamos más atrás en el tiempo. Lo que pasa es que ahora desaparece una chica en Ponferrada y nos tiramos 5 años con eso en portada de todos los medios. Antes desaparecían muchas más y sólo se enteraba la familia. ¿Y suicidios? Yo, que recuerde, tuve un compañero del cole y un vecino que se suicidaron. Y ahí se quedó la cosa, sólo nos enteramos los máss cercanos. De hecho, si hubo más suicidios de otros alumnos de otras clases yo no me enteraba. Y no digamos nada del "bullying". Antes no se llamaba así, pero abusones siempre ha habido, y niños humillados también. Pero además no pasaba nada si un profe amargado solucionaba sus frustraciones soltando dos bofetones en clase al primero que le apeteciera.

- Corrupción: hay mucha. Sí, y hay que perseguirla, pero no te equivoques. Es que antes ni siquiera se llamaba corrupción; simplemente, todo funcionaba así, untando a diestro y siniestro, y los jerifaltes de cada pueblo mandaban y hacían las leyes a su antojo. Ahora, al menos, puede ser que les pillen.  Antes vivían generaciones tras generaciones de corruptos impunemente.

Podría seguir con un montón de cosas mas, pero lo que quiero transmitir es que pienso que jamás ha habido una época para vivir tan maravillosa como ahora (al menos en un país como el nuestro). Todo se puede decir, podemos votar, podemos presentarnos a las elecciones. Vivimos cómodamente, cualquier persona tiene la oportunidad de llegar a donde quiera, no tenemos ninguna guerra encima. Y sí, ha que ajustar los avances tecnológicos (móvil, redes sociales,...) pero los avances siempre han supuesto ajustes y crisis. La electricidad, los derechos sociales, la rueda,...todo supuso un ruptura. 

Dicen que con los móviles y ordenadores nos aislamos. Pues yo conozco un montón de personas gracias a las redes sociales (lógicamente, combinado con el trato personal) y mantengo la relación con amistades de hace años gracias a ellas. Es decir, mi sociabilidad gana mucho gracias a la tecnología. Me encanta. La imagen del rarito que está todo el día en su casa enchufado a los dispositivos, sin salir a la calle y montándose una vida irreal puede que exista, pero es que ése ya era rarito antes, y si no tuviera redes sociales estaría en casa encerrado viendo películas o leyendo revistas.

Disfruta este tiempo que nos ha tocado vivir. Es el mejor, sobre todo para nosotros. Coge las riendas y mira a ver cómo te apetece usar lo que tenemos a nuestra disposición. Busca tu excelencia personal, tu salud mental y física, tu sociabilidad sana, pero no te estreses. El cuerpo y la mente humana tienen margen de error. Podemos cometer errores y excesos y no pasa nada. Simplemente asegúrate de no soltar demasiado las riendas y verás como la vida es una aventura magnífica: cada día que amaneces, cada persona que conoces, cada avance que una mente ha creado para que tú y yo vivamos un poco mejor. Intenta ayudar en lo que puedas al resto, sobre todo a los que no han sido privilegiados con un escenario tan favorable como el nuestro. Deja de quejarte, deja de llorar, sonríe, disfruta y aprecia lo que tienes. Millones de personas darían todo por tenerlo. De hecho, miles de personas están perdiendo la vida a diario por intentar alcanzar una pequeña porción de lo que tú das por sentado y por lo que te quejas.

Hala, a disfrutar, que este juego mola muchísimo

23 agosto 2016

Cadenas y uso viral de las redes sociales

Cada día nos encontramos unas cuantas cadenas para viralizar, especialmente en facebook. Se nos invita a compartir:
- Un lazo, imagen, foto... para combatir el cáncer, la esclerosis, la alopecia.



- Un meme por si tienes: un hermano oprimo o cuñado o padre o madre o abuelo  o tatarabuelo o vecino o... que te quiere.

- Llamamientos a que compartas si realmente eres mi amigo, si te importo, ...


- Un teléfono para acoger perros/gatos/musarañas sin hogar (que normalmente llevan circulando desde la época de los bulos (hoax) por correo electrónico).

- Política, muuuucha política, totalmente sectarizada de uno u otro color (que sí, que tu tienes tus ideas y bla bla bla, yo tengo la suerte de no pertenecer a nadie)

- Retos varios (hazte una foto desde lejos, de espaldas, en blanco y negro, de un pie, del páncreas,...) e invita a 345 personas a que lo hagan.

- Escribe AMÉN si...

- Textos en los que advertirmos a facebook que legalmente no les damos permiso de cositas varias


- Móviles, iPad (¡y coches!) que están perdidos en algún almacén y que sortean entre los que compartan la foto.


- Noticias reales pero de hace unos años, o totalmente falsas de medios nada fiables,  que compartes sin contrastar nada de nada


- Y un sinfín de cositas más

¿De verdad crees que el cáncer va a desaparecer si se llega a un número de comparticiones o que facebook va analizando si en tu muro has puesto que no quieres compartir tus datos? 
Está claro que cada uno usa las redes sociales como le da la gana, y en mí está la decisión de a quién sigo o no, pero me da un poco de pena porque creo que Internet, y las redes sociales en concreto, tienen un poder realmente tremendo para que cuando haga falta movilizarse de verdad por algo que importe creemos un verdadero impacto. Sin embargo, si estamos hartos de ver continuamente cadenas de todo tipo, cuando llegue algo importante puede quedar empañado y oculto por ello. Hay mensajes realmente bonitos de personas que han superado situaciones, o llamamientos a acciones útiles que quedan ocultas entre tanta polución.

Y no, no digo que no podamos hacer el gamberro (ya, una expresión un poco viejuna) en internet, y jugar, que eso es fenomenal. Me refiero a pensar que por compartir una foto o cambiar la foto del perfil o viralizar un texto vamos a erradicar enfermedades o cosas así. Si decides viralizar chorradas, que sepas que son chorradas y trátalas como tal.



15 julio 2016

Marketing gratuito para terroristas

Siempre que ocurre una catástrofe la tendencia humana natural es la de la compasión, la de mostrar apoyo. Y eso está bien. Pero creo que deberíamos tener claro que no todas las catástrofes son iguales y que en determinados momentos, lo que en un caso es un buen gesto en el otro está consiguiendo el efecto contrario. Me explico.



Mostrar apoyo contra el maltrato de género me parece bien. Los maltratadores en algunos casos aún creen que hacen lo correcto, y algunos maltratados (lo que es peor aún) piensan que se lo merecen. Una voz popular puede servir para concienciar y para abrir los ojos tanto a los implicados como a su entorno.

Ante una catástrofe natural, terremoto, inundación,..., mostrar apoyo puede que dé cierto alivio a las víctimas, pero por supuesto, es útil para generar movimientos de ayuda, voluntariado y demás.

Ante decisiones políticas contrarias a la gente está bien mostrar que nos damos cuenta y que no estamos de acuerdo. En muchos casos los políticos, aunque nos cueste entenderlo, están en su burbuja, rodeados de los pelotas que les dicen que sí a todo y no saben qué pensamos los gobernados.

Pero cuando alguien hace el mal buscando el mayor daño e impacto posible, como ocurre en el caso de terrorismo o cualquier criminalcillo que sólo busca un poco de notoriedad, toda la visibilidad que se genera no hace más que realizar un fantástico marketing gratuito, ¡lo que cualquier empresa desea!. Resulta que un fanático se inmola o se estrella con un camión, y su familia y amigos no hacen más que verlo en las noticias, en todos los muros de redes sociales, banderitas, actos de homenaje, etc. ¡Un éxito absoluto! Cada noticia y mención que se realiza es un sistema perfecto de captación para los indecisos. Es un orgullo para las familias y el detonante perfecto para que ese pobre imbécil o fanático que no ha conseguido nunca nada en la vida se decida a dar su golpe maestro, saboreando ya de antemano el impacto mundial que va a causar. Si a eso le añadimos el miedo (actos que se cancelan, cambios de planes de personas "por si acaso", etc.) eso es ya la guinda del pastel. ¿Te imaginas que seas terrorista, que realices una matanza y que al día siguiente sólo haya una pequeña mención y todo el mundo sigamos realizando nuestra vida igualmente? Eso sí sería un fracaso.

En fin, cuando te plantees mostrar tu indignación o compasión, piensa realmente a quién le estás haciendo el juego.

20 diciembre 2015

¡Rápido, comparte, retuitea, whatsappéalo!

Hemos estado inmersos en campaña electoral, con todo lo que eso significa: un montón de políticos intentando tirar piedras contra cualquier tejado habido y por haber y un montón de fieles que lo hacen sin parar ni un minuto a pensar. Si una publicación habla bien de mi líder es cierta, si habla mal del enemigo, es cierta. Si el enemigo publica algo, rápidamente hay que contrarrestar.

Está claro que en mi caso la cosa es más fácil porque, como ya comenté, no soy de nadie, por lo que no me debo a nadie. Tengo mis propias ideas y no me veo obligado a defender ni atacar a nadie.


La prensa suele manipular la información, pero en este caso fue la manipulada, haciendo circular un supuesto photoshopeo en la portada de ABC

¿Un tuit? Compruébalo. Es facilísimo crear un falso pantallazo...

Pero lo peor de todo es cuando en ese afán defensor/atacante vemos como se promueven en redes sociales continuamente memes, pantallazos o noticias publicadas en veteasaberdónde sin comprobar si son o no ciertas. Da igual que sea una portada en prensa como un artículo en un blog o una foto trucada. Se publican citas de personajes sin tener la mínima certeza de si realmente dijo eso o, si lo dijo, en qué contexto. El poder que tienen las redes sociales es fantástico, por supuesto, pero si lo que haces es reaccionar continuamente, defendiendo a los tuyos, atacando a los otros y reenviando sin rechistar todo lo que otros de tu  misma cuerda te hacen llegar, ten claro que el poder  se lo estás dando a otros, y tú sólo eres un mero monigote en sus manos.


La foto de la ministra italiana Maria Elena Boschi dio la vuelta. Era una broma pero muchos la tomaron como real

En fin, cuestiónate todo, no te creas nada  sólo porque alguien lo ha puesto en su muro o te ha llegado por whatsapp. La mayoría de las veces (sí, la mayoría) es mentira o, simplemente, está más caduco que todas las cosas. Y, desde luego, te invito a que no trabajes para nadie. Sé tú, analiza y, si crees que tienes la obligación de defender algo, que sean tus ideas, no a otras personas (que puede que coincidan contigo o no, que sean sinceras o no, que sólo te estén utilizando o no...).

Por supuesto, en este saco también meto todas las noticias de perros abandonados, personas desaparecidas, premios que alguien ofrece, noticias absolutamente novedosas sobre que xxxxxxxxx va a empezar a cobrar el servicio, ... Tómate un minuto en chequear si es cierto o no. Algunas son nostálgicas, proceden de la época pre-redes sociales, cuando comenzaban los emails y ya mucha gente hacía eso mismo: reenviar sin compasión :)

10 diciembre 2015

Bodouakro.org: los niños ya tienen escaparate online

Admiro a las personas que dan su vida, o al menos parte, por ayudar a los demás. A mí, lo reconozco, me falta generosidad. Pero sí que al menos intento echar una mano con aportaciones a las ONGs que considero. 





Y de todos los proyectos que apoyamos económicamente mi mujer y yo (Aldeas Infantiles, Vicente Ferrer, Médicos del Mundo, Médicos sin Fronteras, Cruz Roja, Unicef...) a uno de ellos le tengo especial cariño. Es el que se centra en un pequeño (pequeñísimo) pueblo de Costa de Marfil: Bodouakro. En realidad son las personas que lo están llevando a cabo quienes me cautivaron. Cristina Saavedra se encontró con una triste realidad olvidada por los medios y de la que difícilmente se podría salir. A partir de ahí, se metió en el charco, de la mano de Global Humanitaria. Hoy en día, ella y Aidén Calvo, están sosteniendo este fantástico proyecto de ayuda, centrándose sobre todo en la educación de niños y mujeres. Y para intentar acercar la voz de estos peques y sus madres a todos, hemos puesto en marcha la página: bodouakro.org ¿Qué más te hace falta?

Ya, todos tenemos problemas y apreturas económicas, pero realmente es muy poco lo que hay que aportar: 21€/mes por cada niño apadrinado. Tu vida se alterará poco sin esos 21€, pero la de esos niños tendrá un cambio radical. Ya que no hacemos más, al menos ayudemos con una pequeña porción de lo que nos gastamos mes tras mes. Tú te sentirás mejor, pero ellos... ¡no te digo nada!

Asómate un poco más en Bodouakro.org  y mientras te lo piensas y no... pues comienza a ayudar. Siempre puedes dejarlo si ves que no puedes. Estos niños algún día serán los adultos que podrán darle la vuelta a la tortilla en África. Hoy, es imposible, pero mañana... depende de nosotros.

02 abril 2015

¿Fracaso? ¿Qué es fracaso?

Hace un tiempo, un amigo nos contaba como una relación de pareja que había tenido, había fracasado. Eso me hizo pensar (lo que no es habitual en mí) en el significado de la palabra fracaso.

El fracaso es una palabra que está en boca de muchos. Para unos, significa hundirse, haber fallado. Para otros, una oportunidad tras un revés. Sin embargo yo me resisto a hablar de fracaso. Simplemente, no acabo de entenderlo así, al menos en la inmensa mayoría de las ocasiones.


Para mí fracaso se podría aplicar en una situación en la que apostemos por algo al 100%, estemos totalmente seguros de que va a funcionar una idea, y al final no funcione. Pero lo normal no es eso. Lo normal es que, tanto en lo personal como en lo profesional, lo único que hagamos sea iniciar aventuras, probar.

Si comenzamos una relación de pareja y a los 10 años (o 10 días, me da igual) se rompe, ¿ha fracasado? Pues no, simplemente ha acabado. El sol no fracasa todos los días. Las películas no fracasan porque finalizan.  Ni las vacaciones. Las relaciones duran lo que duran. Si duran 10 años, son un éxito de 10 años. Si no hubieran empezado no habrían acabado, claro.

Y con el resto de las decisiones ocurre lo mismo. Cuando invertimos, o emprendemos, o cambiamos de trabajo, o decidimos una ruta para llegar a algún sitio, debemos contar con que el resultado puede ser mejor o peor. Si es peor, no es un fracaso, es parte del juego. Yo juego al pádel, y al fútbol. En ninguno de ambos deportes voy a ser una estrella, la verdad. Por ello, a veces gano y muchas, pierdo. Cuando pierdo no he fracasado, es que alguien tenía que ganar. Ojo, prefiero ganar pero juego para divertirme; por ello si pierdo me divierto igual.

Si en el cambio de trabajo, vivienda, pareja, etc., salgo perdiendo no he fracasado, era un riesgo que asumía. Y asumir riesgos nunca se puede considerar fracasar.

Por eso creo que debemos desmitificar el fracaso. Tanto para lo bueno como para lo malo (aunque si es para lo bueno, bienvenido sea). Existen resultados ante las decisiones. Y a veces finalizan las relaciones. En ningún caso significa que se haya fracasado o que se haya cometido algún error. Y, por supuesto,  cometer errores tampoco es fracasar.

01 abril 2015

¡Vive el presente! Mmmm ¿o no?

Hay cantidad ingente de personas que se pasan el día martirizados por su pasado. Se arrepienten de un montón de cosas que han hecho o dejado de hacer. Sufren por algo que les ocurrió. Mantienen rencores por 1.001 ofensas que alguien les ha hecho (o creen que les ha hecho), comparan su situación con otras más favorables, justifican su infelicidad porque bajo sus circunstancias...

Por otro lado, hay también muchísima gente (seguro que un gran porcentaje coincide con los anteriores) con una gran preocupación por lo que el futuro les deparará:  ¿me quedaré en paro?, ¿tendré una enfermedad?, ¿me robarán?, ¿me engañarán?, ¿y si llueve?, ¿y si me sale mal esto?, ¿y si me dicen que no?...

Imagen: Mutuasplabras

Para todas estas personas, la receta de vive el presente puede ser una buena medicina, no digo que no. Está claro que están desperdiciando su vida por estar anclados en sufrimientos pasados y preocupaciones futuras. Hay una gran cultura hoy en día que defiende eso, el vivir el ahora. Y no, tampoco quiero ir contra todos los gurús o sabios (dos características que rara vez coinciden) echando por tierra esto. Sin embargo, tengo que decir que no estoy del todo de acuerdo. El ahora es un sitio fantástico en donde vivir, de hecho el único en que se vive, y tiene su importancia, pero el ahora no sería nada si no tuviéramos un pasado y un futuro. El pasado es lo que somos. Los recuerdos conforman nuestros pensamientos. Si nuestro pasado hubiera sido otro, seríamos totalmente diferentes. ¿Y el futuro? El futuro es, como decía Mark Twain (aunque lo de las citas siempre es complicado de atribuir) "donde vamos a pasar el resto de nuestra vida" y por ello, en donde están nuestros sueños, ilusiones, proyectos... En definitiva, en el futuro está el resultado de nuestras acciones, tanto las pasadas como las presentes.

Entonces, ¿qué propongo yo? Pues propongo vivir hoy, por supuesto, pero impregnando nuestra existencia con todos los recuerdos fantásticos que hemos ido acumulando y que nos enriquecen y nos traen felicidad, y todas las ilusiones sobre lo que viene, que nos hace ser mucho más llevadera cualquier situación complicada por la que atravesemos. Eso sí, si el pasado te va a servir de lastre, olvídate. Y si el futuro no te causa más que miedo y angustia, ignóralo.

Vive hoy intensamente, pero disfruta tus recuerdos y apasiónate con tu futuro.

10 febrero 2015

¡Socorro, no soy de nada!

Se me ocurrió poner alguna pegatina para personalizar mi móvil (si es que cuando  me pongo creativo...). Pues nada, a ver qué pongo.

¿De mi equipo de fútbol? Me cachis, no soy forofo de ninguno. Me gusta el fútbol, pero hace ya muchos años que vi que tenían poca relación geográfica con el lugar, ya que los jugadores son, la mayoría, de fuera y cambian cada año. Me gusta jugarlo y a veces hasta veo un partido, pero francamente me trae sin cuidado quién gane qué y a quién.


Bueno, quizás de mi partido político. Ay, que no, que no soy de ninguno. Además de que reconozco tener una confianza rozando el cero absoluto en nuestra clase política, me parece imposible que un partido coincida 100% con mis ideas cuando ni siquiera yo coincido 100% con mis ideas de hace unos años. La verdad, no entiendo como alguien puede ser de un partido a muerte, sin cuestionar, estando de acuerdo con TODO lo que digan (bufff, sería increíble, lo que no consigues con tu pareja, tus hijos, tus padres, tus amigos...)


Ya sé, mi religión. Ah, que soy ateo.


¿Mi tribu urbana? Pues no, siempre he ido como me ha dado la gana y he pensado como he querido.


Pues entonces, ese grupo de música al que divinizo, que amo. Mmmm., fíjate, amo la música, pero no amo a ningún músico. Me encantan muchos, pero sólo su música. Nunca me he identificado con su forma de pensar o de vestir. Eso me da igual. Disfruto de lo que hacen que me gusta, la música. Igual que si en un restaurante el cocinero me hace una comida que me apasiona no voy a vestirme como él ni alinearme con su ideología.


Bueno, pues entonces mi patriotismo... A ver, soy madrileño, y español, y europeo, y terrícola. Pero, la verdad, eso es una mera casualidad, sin ningún mérito por mi parte. Podría ser nigeriano o canadiense. Estoy a gusto donde estoy, pero no me considero mejor ni peor que otros por ello.


En resumen, no soy de nada. Vaya.


O quizás lo que soy es libre, ¿no? ah, eso me gusta más


20 marzo 2014

Reclamo mi derecho a ser imbécil

No es broma, lo reclamo.

Quizás no salir a la calle a quejarme de la podredumbre política que tenemos, es ser imbécil.
Puede que no hacer una huelga bestial que jorobe (sobre todo) a mis conciudadanos sea ser imbécil.
Quizás confiar en que poco a poco, mediante la democracia y las leyes, acabaremos con la corrupción choricera de nuestros políticos (de todos los colores) sea ser imbécil.
Pero es que eso significa ser libre: poder ser imbécil y que nadie me obligue a no serlo.



Por ello, igual que me resisto a que nadie me diga que tengo que creer en un determinado dios, cómo debo hacer el amor o a quién debo votar, tampoco quiero que nadie me fuerce a ser revolucionario, rebelde. Ser libre significa eso, que tú puedes hacer lo que consideres y yo también, pero intenta no pisotear mis derechos. Porque si lo haces, si si me fuerzas, si me obligas, si tus acciones perjudican mi vida y la de mi familia más que la de los políticos tan malos contra los que te quejas, igual me obligas a tomar acción... ¡pero contra ti! Eso no quiere decir que me ponga del lado de tus enemigos, sino que me defenderé de  tu forma de fascismo.

Por tanto, movilízate, si lo consideras. Manifiéstate, si crees que así se solucionan las cosas, pero no me digas a mí lo que tengo que hacer. Quizás soy ingenuo si pienso que a la larga esas acciones hacen más daño que bien. Soy uno de los que en su momento me habría gustado que a ETA la hubieran hecho desaparecer a lo bestia, pero el tiempo me ha demostrado que, a la larga, usar la Democracia da mejores resultados. Hay jueces, políticos (incluso miembros de la realeza) siendo juzgados. La privatización sanidad en Madrid se ha detenido, no por las mareas blancas, sino por los tribunales. Creo que esa es la forma, más lenta que el activismo en la calle pero más segura, con menos daños colaterales.

Con los políticos me ocurre lo mismo. No me gustan los que hay. Ni los que había. Por eso no los voto. Pero la mayoría de mis compatriotas sí lo hace, y tengo que apechugar con ello. Espero que en las próximas elecciones la cosa cambie, pero respeto el derecho de todo el mundo a volver a votar a los que han demostrado una y otra vez que no lo hacen bien.

Creo que sí me movilizaría si tuviéramos tiranos que no nos permitieran expresarnos, que no dejaran al Pueblo decidir en las urnas. Pero los que hay (por malos que sean) los hemos elegido entre todos. Y mañana, estarán otros que habremos elegido.

Y con ello, vivo la vida, día a día, intentando ver en qué cosas puedo influir para ser un poco más feliz y, de rebote hacer un poco más feliz a los que me rodean. Estoy de acuerdo en que si nadie hace nada, la cosa no se mueve, por eso nunca he dejado de ir a votar. Y sí, te respeto si eres más activista, pero respétame tú a mí si no lo soy. Personalmente, no creo que tu lucha sea útil (y menos cuando siempre hay algún descerebrado violento que aprovecha tu buena fe para hacer lo que les gusta: armar jaleo) pero me parece precioso que puedas hacerlo, que tengas esa libertad.


Por todo ello, por favor, déjame ser imbécil, o aburguesado, o pasivo. Quizás es la decisión incorrecta, pero es la mía. Al menos, hoy.

07 marzo 2014

entretenimientoatope.com y vodafone estafan (o algo muy parecido)

Llevamos un tiempo detectando unos banner que aparecen a través de Google Adsense en móvil, sólo cuando estás navegando con 3G, no con wifi. Estos banner se adaptan totalmente a la temática (recetas, juegos, ...) y si lo pinchas te llevan a una página con un botón gigante de "Aceptar y suscribir

Pues  bien, si lo pinchas YA estás suscrito a un servicio de SMS de pago que te cargará ¡6 € a la semana! (bueno, para ser justos, son 5,99). Pero lo más grave de ello es que ni siquiera tienes que meter el número de teléfono. Lo que quiere decir que están en connivencia con Vodafone. Imagino que ocurrirá también con las otras compañías, incluso en otros países. Por ello, lo primero es que revises si en tu factura de teléfono está habiendo cargos de servicios SMS premium y , por supuesto, evita hacer ese segundo clic.

Las URL de destino son entretenimientoatope.com, pero hay otro montón (divertichef.com, diverticlima, divertigames, divertisports, divertitarot...).

De momento, estamos intentando que Google bloquee estos anuncios, pero realmente es complicado, se cuelan de cualquier manera. Bastante agresivo es que te suscriban a servicios con engaños captando tu teléfono, pero aún más, y creo que rayando la ilegalidad porque no eres consciente de ello ya que en ningún momento te solicitan el número de teléfono, lo captan (porque la compañía se lo da, claro).


**Actualización: llamad a vuestro operador y pedid que os desactiven los servicios de SMS premium. Algunas, como Pepephone, lo tienen desactivado por defecto (gracias David Sánchez).

En fin, cuidado con ello, que te la cuelan sin que te des cuenta.


Éste es un ejemplo del banner que te encuentras

Y ésta es la página a la que te conduce, con el botón asesino



Otro modelo aún más engañoso. "Descarga ahora"... ¿qué?



Lo ideal es que cuando encontramos estos banner-timo pinchemos en la flechita de arriba a la derecha y lo denunciemos. Realmente, no es nada fácil, Google no lo pone sencillo. Además si te descuidas denuncias a la página, en vez del anuncio, pero digo yo que si lo vamos haciendo, acabaremos con los chorizos.





09 diciembre 2013

"El poder está en las personas" de Pablo Herreros, mi crítica

Conozco a Pablo algo. Es que no soy de los que porque nos seguimos en twitter y nos hemos visto en unos cuantos eventos ya digo que somos muy amigos, pero sí es verdad que es uno de esos tipos que me cae bien y me ha gustado las veces que hemos cambiado alguna palabra. El caso es que me envió su libro y me lo he leído. Ya, no es un gran logro, pero hacía muuuucho que no me leía un libro en papel (sí, de esos, cómo los de antes), tengo alguno en lista de espera y siempre me da pereza (por cierto, Pablo ¿aún no lo tienes en edición digital? Eso sí que es raro)





El caso es que imaginé que sería un libro más de cosas modernas (Internet, redes sociales, etc.). Lógicamente conocía el famoso caso de La Noria, aunque no llegué a conocer nunca ese programa (ya, eso dicen todos, pero yo veo poquísimo la tele y menos aún Tele5) y me temía un monográfico sobre ello. Bueno, aún así, por el detalle de habérmelo  mandado y porque, como he dicho, Pablo me cae bien, me lo he leído.




Y aquí están mis conclusiones:


  • Sorprendido: gratamente, desde luego. Es un libro ameno, lleno de sentido común. Mucho más de lo que esperaba (bueno, igual esto suena un poco mal, perdona Pablo :) )
  • Valiente: no se corta a la hora de tratar cualquier tipo de temas, desde el poder de Internet o la miopía de muchos, aparte de las cruzadas personales que ha acometido.
  • Generoso: absolutamente pródigo en menciones. Pablo no se queda ninguna medalla, las reparte a diestro y siniestro. Ciertamente, predica con el ejemplo, dando a todos los césares lo que les corresponde (y más).
  • Certero: Creo que trata todos los temas con mucha visión e inteligencia. Vale, puede ser que como coincide en un alto porcentaje con mis puntos de vista no soy objetivo, pero como éste es mi post, pues digo lo que quiero. 
  • Acción. ciertamente, al leerlo dan ganas de hacer cosas. Transmite esa sensación de que realmente somos poderosos y que Internet es la herramienta que estábamos esperando para quitarnos las excusas y empezar a movernos.
  • Arropado: bien prologueado por Toni Garrido y cerrado por enrique Dans
Pues eso, si estás metido hasta las cejas en esto de internet te interesa leerlo. Y si no, más aún. Si tienes una empresa, es obligatorio, sobre todo si estás a punto de afrontar una crisis de marca. Un repaso muy bien estructurado a cómo Internet ayuda a que las personas cambiemos las cosas y asumamos es poder. Fin de las excusas.

En resumen: muy muy recomendable. Ya estás comprándolo

17 junio 2013

El camino más corto, el perjuicio más largo

camino acortado
Éste es un caminito, uno más de los infinitos caminos que los seres humanos hemos ido creando a lo largo de la historia.

A priori,  no tiene nada de especial: una persona un día decide pasar por un sitio, después pasa, otra después más... y al final queda establecida la senda.

Así lo han hecho a través de los siglos también los animales.

Sin embargo, hay un detalle que hace que  no sea exactamente igual que los demás (aunque, desgraciadamente, tampoco es algo tan excepcional). Esta senda está creada en un pequeño jardín que existe llegando al colegio de mis hijas. En la siguiente foto veis el detalle de cómo la acera se "encoge" un poco, y allí, justo a la derecha del banco, es donde se ha creado esta senda.

atajo fácil
Cualquier persona que viene por esta parte, al llegar aquí ha recorrido al menos 500 metros, pues no hay viviendas justo en esta parte. Pues bien, cruzar ese trozo de césped supone ahorrar algo así como seis metros y medio. Este increíble ahorro de pasos justifica destrozar esa parte de jardín, crear una senda en donde no la había, ni era necesaria. Y lo peor es que no son los niños los que lo hacen, al menos no sólo los niños, por lo que además el mensaje que se les da a esos hijos es "lo importante es tu comodidad, y si es necesario deteriorar el medio ambiente, saltarse las reglas o afear el entorno, no hay problema".

Mis hijas siempre que pasan por ahí, dan ese pequeño rodeo simplemente porque siempre lo hemos hecho así, y si ellas no lo hacen, desde luego no será por nuestro ejemplo. Y no, no es un hecho tremendamente grave, y me puedes decir que esa pequeña porción de césped no merece un post. Estoy de acuerdo, porque no es el césped el que me apena, sino el hecho de que criticamos a nuestros políticos, a los empresarios corruptos y demás calaña (que lo son) por hacer exactamente lo mismo que nosotros, pero a otro nivel: anteponer mi propio interés al interés y el bienestar del resto.

La próxima vez que tengas la tentación de "acortar" tu camino, acuérdate de este pobre parquecillo. Además, tu salud agradecerá esos pasitos extra ;)


21 mayo 2013

Configura tu navegador GPS para ser feliz

A ver si esta situación te suena. Vas conduciendo a un lugar que no conoces. Al lado va alguien que te quiere mucho, quizás tu pareja. Cuando te quieres dar cuenta, te has pasado el desvío que tenías que tomar, y la siguiente calle es prohibida, no puedes dar la vuelta y pierdes un montón de tiempo. Te sientes mal, y encima escuchas "si es que te tenías que haber metido por la anterior", o "no sé por qué no me haces caso" o un sinfín de "tenías que" que, normalmente, se extienden en el tiempo hasta bastante después de haber llegado al sitio en cuestión.

Peor aún es cuando nos auto-recriminamos por haber cometido el error: "si es que siempre me pierdo", "tendría que haberme metido por la calle ésa", "si hubiera mirado el mapa antes..."

Sin embargo, nunca me ocurre esto con la simpática señorita que me habla desde el navegador GPS. Yo le pongo la dirección y ella me va indicando. A veces (bastantes) no le hago caso y no me meto por el desvío que me sugiere, pero jamás me reprocha por ello: automáticamente recalcula la nueva ruta según la nueva posición que tenemos y indica el siguiente paso a seguir con la misma simpatía., sin rencor.

Pues bien, estoy absolutamente convencido que nuestro grado de felicidad es directamente proporcional a nuestra capacidad de actuar como la señorita del GPS, con nuestros errores y con los de los demás. Si en vez de emplear tiempo y energía reprochándonos (o al prójimo) lo que tendríamos que haber hecho, recordando la decisión tan errónea que tomamos o  repitiendo los tan frecuentes "te lo dije", nos dedicáramos a olvidarnos del error (que ya forma parte del pasado) y pensáramos automáticamente en cuál es la siguiente mejor opción, no sólo seríamos mucho más felices sino que repartiríamos felicidad alrededor de nosotros.



Cada vez que estemos a punto de reprocharnos, o reprochar a los demás, ese error que cometieron acordémonos de la  señorita del GPS, que jamás pierde la calma, siempre ayuda, sólo vive el presente enfocada en el futuro, no reclama atención ni pretende quedar encima.

Me recuerda a mi amiga (y excelente coach) Amaya Elezcano: no sólo jamás te suelta el temido "te lo dije", sino que te comenta alegremente  "has llegado a tu destino", como si el mérito fuera tuyo.