24 agosto 2016

Cadenas y uso viral de las redes sociales

Cada día nos encontramos unas cuantas cadenas para viralizar, especialmente en facebook. Se nos invita a compartir:
- Un lazo, imagen, foto... para combatir el cáncer, la esclerosis, la alopecia.



- Un meme por si tienes: un hermano oprimo o cuñado o padre o madre o abuelo  o tatarabuelo o vecino o... que te quiere.

- Llamamientos a que compartas si realmente eres mi amigo, si te importo, ...


- Un teléfono para acoger perros/gatos/musarañas sin hogar (que normalmente llevan circulando desde la época de los bulos (hoax) por correo electrónico).

- Política, muuuucha política, totalmente sectarizada de uno u otro color (que sí, que tu tienes tus ideas y bla bla bla, yo tengo la suerte de no pertenecer a nadie)

- Retos varios (hazte una foto desde lejos, de espaldas, en blanco y negro, de un pie, del páncreas,...) e invita a 345 personas a que lo hagan.

- Escribe AMÉN si...

- Textos en los que advertirmos a facebook que legalmente no les damos permiso de cositas varias


- Móviles, iPad (¡y coches!) que están perdidos en algún almacén y que sortean entre los que compartan la foto.


- Noticias reales pero de hace unos años, o totalmente falsas de medios nada fiables,  que compartes sin contrastar nada de nada


- Y un sinfín de cositas más

¿De verdad crees que el cáncer va a desaparecer si se llega a un número de comparticiones o que facebook está pendiente de si en tu muro has puesto que no quieres compartir tus datos? 

Está claro que cada uno usa las redes sociales como le da la gana, y en mí está la decisión de a quién sigo o no, pero me da un poco de pena porque creo que Internet, y las redes sociales en concreto, tienen un poder realmente tremendo para que cuando haga falta movilizarse de verdad por algo que importe creemos un verdadero impacto. Sin embargo, si estamos hartos de ver continuamente cadenas de todo tipo, cuando llegue algo importante puede quedar empañado y oculto por ello. Hay mensajes realmente bonitos de personas que han superado situaciones, o llamamientos a acciones útiles que quedan ocultas entre tanta polución.

Y no, no digo que no podamos hacer el gamberro (ya, una expresión un poco viejuna) en internet, y jugar, que eso es fenomenal. Me refiero a pensar que por compartir una foto o cambiar la foto del perfil o viralizar un texto vamos a erradicar enfermedades o cosas así. Si decides viralizar chorradas, que sepas que son chorradas y trátalas como tal.



23 agosto 2016

Cadenas y uso viral de las redes sociales

Cada día nos encontramos unas cuantas cadenas para viralizar, especialmente en facebook. Se nos invita a compartir:
- Un lazo, imagen, foto... para combatir el cáncer, la esclerosis, la alopecia.



- Un meme por si tienes: un hermano oprimo o cuñado o padre o madre o abuelo  o tatarabuelo o vecino o... que te quiere.

- Llamamientos a que compartas si realmente eres mi amigo, si te importo, ...


- Un teléfono para acoger perros/gatos/musarañas sin hogar (que normalmente llevan circulando desde la época de los bulos (hoax) por correo electrónico).

- Política, muuuucha política, totalmente sectarizada de uno u otro color (que sí, que tu tienes tus ideas y bla bla bla, yo tengo la suerte de no pertenecer a nadie)

- Retos varios (hazte una foto desde lejos, de espaldas, en blanco y negro, de un pie, del páncreas,...) e invita a 345 personas a que lo hagan.

- Escribe AMÉN si...

- Textos en los que advertirmos a facebook que legalmente no les damos permiso de cositas varias


- Móviles, iPad (¡y coches!) que están perdidos en algún almacén y que sortean entre los que compartan la foto.


- Noticias reales pero de hace unos años, o totalmente falsas de medios nada fiables,  que compartes sin contrastar nada de nada


- Y un sinfín de cositas más

¿De verdad crees que el cáncer va a desaparecer si se llega a un número de comparticiones o que facebook va analizando si en tu muro has puesto que no quieres compartir tus datos? 
Está claro que cada uno usa las redes sociales como le da la gana, y en mí está la decisión de a quién sigo o no, pero me da un poco de pena porque creo que Internet, y las redes sociales en concreto, tienen un poder realmente tremendo para que cuando haga falta movilizarse de verdad por algo que importe creemos un verdadero impacto. Sin embargo, si estamos hartos de ver continuamente cadenas de todo tipo, cuando llegue algo importante puede quedar empañado y oculto por ello. Hay mensajes realmente bonitos de personas que han superado situaciones, o llamamientos a acciones útiles que quedan ocultas entre tanta polución.

Y no, no digo que no podamos hacer el gamberro (ya, una expresión un poco viejuna) en internet, y jugar, que eso es fenomenal. Me refiero a pensar que por compartir una foto o cambiar la foto del perfil o viralizar un texto vamos a erradicar enfermedades o cosas así. Si decides viralizar chorradas, que sepas que son chorradas y trátalas como tal.



15 julio 2016

Marketing gratuito para terroristas

Siempre que ocurre una catástrofe la tendencia humana natural es la de la compasión, la de mostrar apoyo. Y eso está bien. Pero creo que deberíamos tener claro que no todas las catástrofes son iguales y que en determinados momentos, lo que en un caso es un buen gesto en el otro está consiguiendo el efecto contrario. Me explico.



Mostrar apoyo contra el maltrato de género me parece bien. Los maltratadores en algunos casos aún creen que hacen lo correcto, y algunos maltratados (lo que es peor aún) piensan que se lo merecen. Una voz popular puede servir para concienciar y para abrir los ojos tanto a los implicados como a su entorno.

Ante una catástrofe natural, terremoto, inundación,..., mostrar apoyo puede que dé cierto alivio a las víctimas, pero por supuesto, es útil para generar movimientos de ayuda, voluntariado y demás.

Ante decisiones políticas contrarias a la gente está bien mostrar que nos damos cuenta y que no estamos de acuerdo. En muchos casos los políticos, aunque nos cueste entenderlo, están en su burbuja, rodeados de los pelotas que les dicen que sí a todo y no saben qué pensamos los gobernados.

Pero cuando alguien hace el mal buscando el mayor daño e impacto posible, como ocurre en el caso de terrorismo o cualquier criminalcillo que sólo busca un poco de notoriedad, toda la visibilidad que se genera no hace más que realizar un fantástico marketing gratuito, ¡lo que cualquier empresa desea!. Resulta que un fanático se inmola o se estrella con un camión, y su familia y amigos no hacen más que verlo en las noticias, en todos los muros de redes sociales, banderitas, actos de homenaje, etc. ¡Un éxito absoluto! Cada noticia y mención que se realiza es un sistema perfecto de captación para los indecisos. Es un orgullo para las familias y el detonante perfecto para que ese pobre imbécil o fanático que no ha conseguido nunca nada en la vida se decida a dar su golpe maestro, saboreando ya de antemano el impacto mundial que va a causar. Si a eso le añadimos el miedo (actos que se cancelan, cambios de planes de personas "por si acaso", etc.) eso es ya la guinda del pastel. ¿Te imaginas que seas terrorista, que realices una matanza y que al día siguiente sólo haya una pequeña mención y todo el mundo sigamos realizando nuestra vida igualmente? Eso sí sería un fracaso.

En fin, cuando te plantees mostrar tu indignación o compasión, piensa realmente a quién le estás haciendo el juego.

20 diciembre 2015

¡Rápido, comparte, retuitea, whatsappéalo!

Hemos estado inmersos en campaña electoral, con todo lo que eso significa: un montón de políticos intentando tirar piedras contra cualquier tejado habido y por haber y un montón de fieles que lo hacen sin parar ni un minuto a pensar. Si una publicación habla bien de mi líder es cierta, si habla mal del enemigo, es cierta. Si el enemigo publica algo, rápidamente hay que contrarrestar.

Está claro que en mi caso la cosa es más fácil porque, como ya comenté, no soy de nadie, por lo que no me debo a nadie. Tengo mis propias ideas y no me veo obligado a defender ni atacar a nadie.


La prensa suele manipular la información, pero en este caso fue la manipulada, haciendo circular un supuesto photoshopeo en la portada de ABC

¿Un tuit? Compruébalo. Es facilísimo crear un falso pantallazo...

Pero lo peor de todo es cuando en ese afán defensor/atacante vemos como se promueven en redes sociales continuamente memes, pantallazos o noticias publicadas en veteasaberdónde sin comprobar si son o no ciertas. Da igual que sea una portada en prensa como un artículo en un blog o una foto trucada. Se publican citas de personajes sin tener la mínima certeza de si realmente dijo eso o, si lo dijo, en qué contexto. El poder que tienen las redes sociales es fantástico, por supuesto, pero si lo que haces es reaccionar continuamente, defendiendo a los tuyos, atacando a los otros y reenviando sin rechistar todo lo que otros de tu  misma cuerda te hacen llegar, ten claro que el poder  se lo estás dando a otros, y tú sólo eres un mero monigote en sus manos.


La foto de la ministra italiana Maria Elena Boschi dio la vuelta. Era una broma pero muchos la tomaron como real

En fin, cuestiónate todo, no te creas nada  sólo porque alguien lo ha puesto en su muro o te ha llegado por whatsapp. La mayoría de las veces (sí, la mayoría) es mentira o, simplemente, está más caduco que todas las cosas. Y, desde luego, te invito a que no trabajes para nadie. Sé tú, analiza y, si crees que tienes la obligación de defender algo, que sean tus ideas, no a otras personas (que puede que coincidan contigo o no, que sean sinceras o no, que sólo te estén utilizando o no...).

Por supuesto, en este saco también meto todas las noticias de perros abandonados, personas desaparecidas, premios que alguien ofrece, noticias absolutamente novedosas sobre que xxxxxxxxx va a empezar a cobrar el servicio, ... Tómate un minuto en chequear si es cierto o no. Algunas son nostálgicas, proceden de la época pre-redes sociales, cuando comenzaban los emails y ya mucha gente hacía eso mismo: reenviar sin compasión :)

10 diciembre 2015

Bodouakro.org: los niños ya tienen escaparate online

Admiro a las personas que dan su vida, o al menos parte, por ayudar a los demás. A mí, lo reconozco, me falta generosidad. Pero sí que al menos intento echar una mano con aportaciones a las ONGs que considero. 





Y de todos los proyectos que apoyamos económicamente mi mujer y yo (Aldeas Infantiles, Vicente Ferrer, Médicos del Mundo, Médicos sin Fronteras, Cruz Roja, Unicef...) a uno de ellos le tengo especial cariño. Es el que se centra en un pequeño (pequeñísimo) pueblo de Costa de Marfil: Bodouakro. En realidad son las personas que lo están llevando a cabo quienes me cautivaron. Cristina Saavedra se encontró con una triste realidad olvidada por los medios y de la que difícilmente se podría salir. A partir de ahí, se metió en el charco, de la mano de Global Humanitaria. Hoy en día, ella y Aidén Calvo, están sosteniendo este fantástico proyecto de ayuda, centrándose sobre todo en la educación de niños y mujeres. Y para intentar acercar la voz de estos peques y sus madres a todos, hemos puesto en marcha la página: bodouakro.org ¿Qué más te hace falta?

Ya, todos tenemos problemas y apreturas económicas, pero realmente es muy poco lo que hay que aportar: 21€/mes por cada niño apadrinado. Tu vida se alterará poco sin esos 21€, pero la de esos niños tendrá un cambio radical. Ya que no hacemos más, al menos ayudemos con una pequeña porción de lo que nos gastamos mes tras mes. Tú te sentirás mejor, pero ellos... ¡no te digo nada!

Asómate un poco más en Bodouakro.org  y mientras te lo piensas y no... pues comienza a ayudar. Siempre puedes dejarlo si ves que no puedes. Estos niños algún día serán los adultos que podrán darle la vuelta a la tortilla en África. Hoy, es imposible, pero mañana... depende de nosotros.

02 abril 2015

¿Fracaso? ¿Qué es fracaso?

Hace un tiempo, un amigo nos contaba como una relación de pareja que había tenido, había fracasado. Eso me hizo pensar (lo que no es habitual en mí) en el significado de la palabra fracaso.

El fracaso es una palabra que está en boca de muchos. Para unos, significa hundirse, haber fallado. Para otros, una oportunidad tras un revés. Sin embargo yo me resisto a hablar de fracaso. Simplemente, no acabo de entenderlo así, al menos en la inmensa mayoría de las ocasiones.


Para mí fracaso se podría aplicar en una situación en la que apostemos por algo al 100%, estemos totalmente seguros de que va a funcionar una idea, y al final no funcione. Pero lo normal no es eso. Lo normal es que, tanto en lo personal como en lo profesional, lo único que hagamos sea iniciar aventuras, probar.

Si comenzamos una relación de pareja y a los 10 años (o 10 días, me da igual) se rompe, ¿ha fracasado? Pues no, simplemente ha acabado. El sol no fracasa todos los días. Las películas no fracasan porque finalizan.  Ni las vacaciones. Las relaciones duran lo que duran. Si duran 10 años, son un éxito de 10 años. Si no hubieran empezado no habrían acabado, claro.

Y con el resto de las decisiones ocurre lo mismo. Cuando invertimos, o emprendemos, o cambiamos de trabajo, o decidimos una ruta para llegar a algún sitio, debemos contar con que el resultado puede ser mejor o peor. Si es peor, no es un fracaso, es parte del juego. Yo juego al pádel, y al fútbol. En ninguno de ambos deportes voy a ser una estrella, la verdad. Por ello, a veces gano y muchas, pierdo. Cuando pierdo no he fracasado, es que alguien tenía que ganar. Ojo, prefiero ganar pero juego para divertirme; por ello si pierdo me divierto igual.

Si en el cambio de trabajo, vivienda, pareja, etc., salgo perdiendo no he fracasado, era un riesgo que asumía. Y asumir riesgos nunca se puede considerar fracasar.

Por eso creo que debemos desmitificar el fracaso. Tanto para lo bueno como para lo malo (aunque si es para lo bueno, bienvenido sea). Existen resultados ante las decisiones. Y a veces finalizan las relaciones. En ningún caso significa que se haya fracasado o que se haya cometido algún error. Y, por supuesto,  cometer errores tampoco es fracasar.

01 abril 2015

¡Vive el presente! Mmmm ¿o no?

Hay cantidad ingente de personas que se pasan el día martirizados por su pasado. Se arrepienten de un montón de cosas que han hecho o dejado de hacer. Sufren por algo que les ocurrió. Mantienen rencores por 1.001 ofensas que alguien les ha hecho (o creen que les ha hecho), comparan su situación con otras más favorables, justifican su infelicidad porque bajo sus circunstancias...

Por otro lado, hay también muchísima gente (seguro que un gran porcentaje coincide con los anteriores) con una gran preocupación por lo que el futuro les deparará:  ¿me quedaré en paro?, ¿tendré una enfermedad?, ¿me robarán?, ¿me engañarán?, ¿y si llueve?, ¿y si me sale mal esto?, ¿y si me dicen que no?...

Imagen: Mutuasplabras

Para todas estas personas, la receta de vive el presente puede ser una buena medicina, no digo que no. Está claro que están desperdiciando su vida por estar anclados en sufrimientos pasados y preocupaciones futuras. Hay una gran cultura hoy en día que defiende eso, el vivir el ahora. Y no, tampoco quiero ir contra todos los gurús o sabios (dos características que rara vez coinciden) echando por tierra esto. Sin embargo, tengo que decir que no estoy del todo de acuerdo. El ahora es un sitio fantástico en donde vivir, de hecho el único en que se vive, y tiene su importancia, pero el ahora no sería nada si no tuviéramos un pasado y un futuro. El pasado es lo que somos. Los recuerdos conforman nuestros pensamientos. Si nuestro pasado hubiera sido otro, seríamos totalmente diferentes. ¿Y el futuro? El futuro es, como decía Mark Twain (aunque lo de las citas siempre es complicado de atribuir) "donde vamos a pasar el resto de nuestra vida" y por ello, en donde están nuestros sueños, ilusiones, proyectos... En definitiva, en el futuro está el resultado de nuestras acciones, tanto las pasadas como las presentes.

Entonces, ¿qué propongo yo? Pues propongo vivir hoy, por supuesto, pero impregnando nuestra existencia con todos los recuerdos fantásticos que hemos ido acumulando y que nos enriquecen y nos traen felicidad, y todas las ilusiones sobre lo que viene, que nos hace ser mucho más llevadera cualquier situación complicada por la que atravesemos. Eso sí, si el pasado te va a servir de lastre, olvídate. Y si el futuro no te causa más que miedo y angustia, ignóralo.

Vive hoy intensamente, pero disfruta tus recuerdos y apasiónate con tu futuro.

10 febrero 2015

¡Socorro, no soy de nada!

Se me ocurrió poner alguna pegatina para personalizar mi móvil (si es que cuando  me pongo creativo...). Pues nada, a ver qué pongo.

¿De mi equipo de fútbol? Me cachis, no soy forofo de ninguno. Me gusta el fútbol, pero hace ya muchos años que vi que tenían poca relación geográfica con el lugar, ya que los jugadores son, la mayoría, de fuera y cambian cada año. Me gusta jugarlo y a veces hasta veo un partido, pero francamente me trae sin cuidado quién gane qué y a quién.


Bueno, quizás de mi partido político. Ay, que no, que no soy de ninguno. Además de que reconozco tener una confianza rozando el cero absoluto en nuestra clase política, me parece imposible que un partido coincida 100% con mis ideas cuando ni siquiera yo coincido 100% con mis ideas de hace unos años. La verdad, no entiendo como alguien puede ser de un partido a muerte, sin cuestionar, estando de acuerdo con TODO lo que digan (bufff, sería increíble, lo que no consigues con tu pareja, tus hijos, tus padres, tus amigos...)


Ya sé, mi religión. Ah, que soy ateo.


¿Mi tribu urbana? Pues no, siempre he ido como me ha dado la gana y he pensado como he querido.


Pues entonces, ese grupo de música al que divinizo, que amo. Mmmm., fíjate, amo la música, pero no amo a ningún músico. Me encantan muchos, pero sólo su música. Nunca me he identificado con su forma de pensar o de vestir. Eso me da igual. Disfruto de lo que hacen que me gusta, la música. Igual que si en un restaurante el cocinero me hace una comida que me apasiona no voy a vestirme como él ni alinearme con su ideología.


Bueno, pues entonces mi patriotismo... A ver, soy madrileño, y español, y europeo, y terrícola. Pero, la verdad, eso es una mera casualidad, sin ningún mérito por mi parte. Podría ser nigeriano o canadiense. Estoy a gusto donde estoy, pero no me considero mejor ni peor que otros por ello.


En resumen, no soy de nada. Vaya.


O quizás lo que soy es libre, ¿no? ah, eso me gusta más


20 marzo 2014

Reclamo mi derecho a ser imbécil

No es broma, lo reclamo.

Quizás no salir a la calle a quejarme de la podredumbre política que tenemos, es ser imbécil.
Puede que no hacer una huelga bestial que jorobe (sobre todo) a mis conciudadanos sea ser imbécil.
Quizás confiar en que poco a poco, mediante la democracia y las leyes, acabaremos con la corrupción choricera de nuestros políticos (de todos los colores) sea ser imbécil.
Pero es que eso significa ser libre: poder ser imbécil y que nadie me obligue a no serlo.



Por ello, igual que me resisto a que nadie me diga que tengo que creer en un determinado dios, cómo debo hacer el amor o a quién debo votar, tampoco quiero que nadie me fuerce a ser revolucionario, rebelde. Ser libre significa eso, que tú puedes hacer lo que consideres y yo también, pero intenta no pisotear mis derechos. Porque si lo haces, si si me fuerzas, si me obligas, si tus acciones perjudican mi vida y la de mi familia más que la de los políticos tan malos contra los que te quejas, igual me obligas a tomar acción... ¡pero contra ti! Eso no quiere decir que me ponga del lado de tus enemigos, sino que me defenderé de  tu forma de fascismo.

Por tanto, movilízate, si lo consideras. Manifiéstate, si crees que así se solucionan las cosas, pero no me digas a mí lo que tengo que hacer. Quizás soy ingenuo si pienso que a la larga esas acciones hacen más daño que bien. Soy uno de los que en su momento me habría gustado que a ETA la hubieran hecho desaparecer a lo bestia, pero el tiempo me ha demostrado que, a la larga, usar la Democracia da mejores resultados. Hay jueces, políticos (incluso miembros de la realeza) siendo juzgados. La privatización sanidad en Madrid se ha detenido, no por las mareas blancas, sino por los tribunales. Creo que esa es la forma, más lenta que el activismo en la calle pero más segura, con menos daños colaterales.

Con los políticos me ocurre lo mismo. No me gustan los que hay. Ni los que había. Por eso no los voto. Pero la mayoría de mis compatriotas sí lo hace, y tengo que apechugar con ello. Espero que en las próximas elecciones la cosa cambie, pero respeto el derecho de todo el mundo a volver a votar a los que han demostrado una y otra vez que no lo hacen bien.

Creo que sí me movilizaría si tuviéramos tiranos que no nos permitieran expresarnos, que no dejaran al Pueblo decidir en las urnas. Pero los que hay (por malos que sean) los hemos elegido entre todos. Y mañana, estarán otros que habremos elegido.

Y con ello, vivo la vida, día a día, intentando ver en qué cosas puedo influir para ser un poco más feliz y, de rebote hacer un poco más feliz a los que me rodean. Estoy de acuerdo en que si nadie hace nada, la cosa no se mueve, por eso nunca he dejado de ir a votar. Y sí, te respeto si eres más activista, pero respétame tú a mí si no lo soy. Personalmente, no creo que tu lucha sea útil (y menos cuando siempre hay algún descerebrado violento que aprovecha tu buena fe para hacer lo que les gusta: armar jaleo) pero me parece precioso que puedas hacerlo, que tengas esa libertad.


Por todo ello, por favor, déjame ser imbécil, o aburguesado, o pasivo. Quizás es la decisión incorrecta, pero es la mía. Al menos, hoy.

07 marzo 2014

entretenimientoatope.com y vodafone estafan (o algo muy parecido)

Llevamos un tiempo detectando unos banner que aparecen a través de Google Adsense en móvil, sólo cuando estás navegando con 3G, no con wifi. Estos banner se adaptan totalmente a la temática (recetas, juegos, ...) y si lo pinchas te llevan a una página con un botón gigante de "Aceptar y suscribir

Pues  bien, si lo pinchas YA estás suscrito a un servicio de SMS de pago que te cargará ¡6 € a la semana! (bueno, para ser justos, son 5,99). Pero lo más grave de ello es que ni siquiera tienes que meter el número de teléfono. Lo que quiere decir que están en connivencia con Vodafone. Imagino que ocurrirá también con las otras compañías, incluso en otros países. Por ello, lo primero es que revises si en tu factura de teléfono está habiendo cargos de servicios SMS premium y , por supuesto, evita hacer ese segundo clic.

Las URL de destino son entretenimientoatope.com, pero hay otro montón (divertichef.com, diverticlima, divertigames, divertisports, divertitarot...).

De momento, estamos intentando que Google bloquee estos anuncios, pero realmente es complicado, se cuelan de cualquier manera. Bastante agresivo es que te suscriban a servicios con engaños captando tu teléfono, pero aún más, y creo que rayando la ilegalidad porque no eres consciente de ello ya que en ningún momento te solicitan el número de teléfono, lo captan (porque la compañía se lo da, claro).


**Actualización: llamad a vuestro operador y pedid que os desactiven los servicios de SMS premium. Algunas, como Pepephone, lo tienen desactivado por defecto (gracias David Sánchez).

En fin, cuidado con ello, que te la cuelan sin que te des cuenta.


Éste es un ejemplo del banner que te encuentras

Y ésta es la página a la que te conduce, con el botón asesino



Otro modelo aún más engañoso. "Descarga ahora"... ¿qué?



Lo ideal es que cuando encontramos estos banner-timo pinchemos en la flechita de arriba a la derecha y lo denunciemos. Realmente, no es nada fácil, Google no lo pone sencillo. Además si te descuidas denuncias a la página, en vez del anuncio, pero digo yo que si lo vamos haciendo, acabaremos con los chorizos.





09 diciembre 2013

"El poder está en las personas" de Pablo Herreros, mi crítica

Conozco a Pablo algo. Es que no soy de los que porque nos seguimos en twitter y nos hemos visto en unos cuantos eventos ya digo que somos muy amigos, pero sí es verdad que es uno de esos tipos que me cae bien y me ha gustado las veces que hemos cambiado alguna palabra. El caso es que me envió su libro y me lo he leído. Ya, no es un gran logro, pero hacía muuuucho que no me leía un libro en papel (sí, de esos, cómo los de antes), tengo alguno en lista de espera y siempre me da pereza (por cierto, Pablo ¿aún no lo tienes en edición digital? Eso sí que es raro)





El caso es que imaginé que sería un libro más de cosas modernas (Internet, redes sociales, etc.). Lógicamente conocía el famoso caso de La Noria, aunque no llegué a conocer nunca ese programa (ya, eso dicen todos, pero yo veo poquísimo la tele y menos aún Tele5) y me temía un monográfico sobre ello. Bueno, aún así, por el detalle de habérmelo  mandado y porque, como he dicho, Pablo me cae bien, me lo he leído.




Y aquí están mis conclusiones:


  • Sorprendido: gratamente, desde luego. Es un libro ameno, lleno de sentido común. Mucho más de lo que esperaba (bueno, igual esto suena un poco mal, perdona Pablo :) )
  • Valiente: no se corta a la hora de tratar cualquier tipo de temas, desde el poder de Internet o la miopía de muchos, aparte de las cruzadas personales que ha acometido.
  • Generoso: absolutamente pródigo en menciones. Pablo no se queda ninguna medalla, las reparte a diestro y siniestro. Ciertamente, predica con el ejemplo, dando a todos los césares lo que les corresponde (y más).
  • Certero: Creo que trata todos los temas con mucha visión e inteligencia. Vale, puede ser que como coincide en un alto porcentaje con mis puntos de vista no soy objetivo, pero como éste es mi post, pues digo lo que quiero. 
  • Acción. ciertamente, al leerlo dan ganas de hacer cosas. Transmite esa sensación de que realmente somos poderosos y que Internet es la herramienta que estábamos esperando para quitarnos las excusas y empezar a movernos.
  • Arropado: bien prologueado por Toni Garrido y cerrado por enrique Dans
Pues eso, si estás metido hasta las cejas en esto de internet te interesa leerlo. Y si no, más aún. Si tienes una empresa, es obligatorio, sobre todo si estás a punto de afrontar una crisis de marca. Un repaso muy bien estructurado a cómo Internet ayuda a que las personas cambiemos las cosas y asumamos es poder. Fin de las excusas.

En resumen: muy muy recomendable. Ya estás comprándolo

17 junio 2013

El camino más corto, el perjuicio más largo

camino acortado
Éste es un caminito, uno más de los infinitos caminos que los seres humanos hemos ido creando a lo largo de la historia.

A priori,  no tiene nada de especial: una persona un día decide pasar por un sitio, después pasa, otra después más... y al final queda establecida la senda.

Así lo han hecho a través de los siglos también los animales.

Sin embargo, hay un detalle que hace que  no sea exactamente igual que los demás (aunque, desgraciadamente, tampoco es algo tan excepcional). Esta senda está creada en un pequeño jardín que existe llegando al colegio de mis hijas. En la siguiente foto veis el detalle de cómo la acera se "encoge" un poco, y allí, justo a la derecha del banco, es donde se ha creado esta senda.

atajo fácil
Cualquier persona que viene por esta parte, al llegar aquí ha recorrido al menos 500 metros, pues no hay viviendas justo en esta parte. Pues bien, cruzar ese trozo de césped supone ahorrar algo así como seis metros y medio. Este increíble ahorro de pasos justifica destrozar esa parte de jardín, crear una senda en donde no la había, ni era necesaria. Y lo peor es que no son los niños los que lo hacen, al menos no sólo los niños, por lo que además el mensaje que se les da a esos hijos es "lo importante es tu comodidad, y si es necesario deteriorar el medio ambiente, saltarse las reglas o afear el entorno, no hay problema".

Mis hijas siempre que pasan por ahí, dan ese pequeño rodeo simplemente porque siempre lo hemos hecho así, y si ellas no lo hacen, desde luego no será por nuestro ejemplo. Y no, no es un hecho tremendamente grave, y me puedes decir que esa pequeña porción de césped no merece un post. Estoy de acuerdo, porque no es el césped el que me apena, sino el hecho de que criticamos a nuestros políticos, a los empresarios corruptos y demás calaña (que lo son) por hacer exactamente lo mismo que nosotros, pero a otro nivel: anteponer mi propio interés al interés y el bienestar del resto.

La próxima vez que tengas la tentación de "acortar" tu camino, acuérdate de este pobre parquecillo. Además, tu salud agradecerá esos pasitos extra ;)


21 mayo 2013

Configura tu navegador GPS para ser feliz

A ver si esta situación te suena. Vas conduciendo a un lugar que no conoces. Al lado va alguien que te quiere mucho, quizás tu pareja. Cuando te quieres dar cuenta, te has pasado el desvío que tenías que tomar, y la siguiente calle es prohibida, no puedes dar la vuelta y pierdes un montón de tiempo. Te sientes mal, y encima escuchas "si es que te tenías que haber metido por la anterior", o "no sé por qué no me haces caso" o un sinfín de "tenías que" que, normalmente, se extienden en el tiempo hasta bastante después de haber llegado al sitio en cuestión.

Peor aún es cuando nos auto-recriminamos por haber cometido el error: "si es que siempre me pierdo", "tendría que haberme metido por la calle ésa", "si hubiera mirado el mapa antes..."

Sin embargo, nunca me ocurre esto con la simpática señorita que me habla desde el navegador GPS. Yo le pongo la dirección y ella me va indicando. A veces (bastantes) no le hago caso y no me meto por el desvío que me sugiere, pero jamás me reprocha por ello: automáticamente recalcula la nueva ruta según la nueva posición que tenemos y indica el siguiente paso a seguir con la misma simpatía., sin rencor.

Pues bien, estoy absolutamente convencido que nuestro grado de felicidad es directamente proporcional a nuestra capacidad de actuar como la señorita del GPS, con nuestros errores y con los de los demás. Si en vez de emplear tiempo y energía reprochándonos (o al prójimo) lo que tendríamos que haber hecho, recordando la decisión tan errónea que tomamos o  repitiendo los tan frecuentes "te lo dije", nos dedicáramos a olvidarnos del error (que ya forma parte del pasado) y pensáramos automáticamente en cuál es la siguiente mejor opción, no sólo seríamos mucho más felices sino que repartiríamos felicidad alrededor de nosotros.



Cada vez que estemos a punto de reprocharnos, o reprochar a los demás, ese error que cometieron acordémonos de la  señorita del GPS, que jamás pierde la calma, siempre ayuda, sólo vive el presente enfocada en el futuro, no reclama atención ni pretende quedar encima.

Me recuerda a mi amiga (y excelente coach) Amaya Elezcano: no sólo jamás te suelta el temido "te lo dije", sino que te comenta alegremente  "has llegado a tu destino", como si el mérito fuera tuyo.

11 febrero 2013

Te voy a liberar... y matar de hambre

El ser humano tenemos esa manía de, en ocasiones, ponernos a salvar gente. Puede tratarse de salvaciones individuales o salvaciones grupales, pero salvaciones al fin y al cabo. Y esto estaría muy bien, si sólo nos limitáramos a salvar a quien nos lo pide. A ver si con algunos ejemplos, me explico.

 * Cruzadas: me da igual qué religión sea la que pretende salvar a la humanidad, y me da igual cuan infieles sean los supuestos salvados. En la mayoría de los casos (o todos) cuando una secta se ha dedicado a "salvar" a un pueblo de su herejía, lo ha hecho a base de aniquilar a diestro y siniestro, y fulminando las tradiciones y costumbres ancestrales de los pueblos.

 * Acabemos con las tiranías... A priori, está fenomenal La pena es que habitualmente hemos visto como, históricamente, esto no ha sido más que una excusa para colonizar, exprimir y depauperar un país. Da igual que hablemos de Irak o de cualquier país africano. El resultado, los pobres habitantes "salvados" acaban echando de menos al tirano malo malísimo. De hecho, lo normal es que en poco tiempo vuelvan a tener una tiranía tan mala o peor que la anterior, y encima un pueblo devastado.

 * Trabajadores (y niños) explotados. Cuando oigo hablar de cómo se explota a los niños de muchos países de Oriente o África me da un poco de miedo. Se generan revueltas, recogidas de firmas, peticiones, contra-marketing... y a veces se consigue que esa empresa tan falta de escrúpulos cierre esa planta de fabricación o montaje en la que se explotaba gente. Los "protestones" chocan sus palmas por el éxito obtenido y lo celebran tomando unas cañitas. Mientras tanto, a miles de kilómetros, un montón de familias que subsistían a duras penas gracias a esa miseria que cobraban trabajando en condiciones infrahumanas mueren de inanición por faltarle ese sueldo. Si en vez de eso, se hubiera generado la posibilidad de trabajo en condiciones aceptables, no haría siquiera falta prohibir nada porque nadie querría ser explotado.

* ¿Y las prostitutas? Obviamente, estoy en contra de las mafias y cerdos que explotan contra su consentimiento a chicas inocentes que vienen engañadas y amenazadas. De hecho, reconozco que con estos tipejos haría alguna que otra excepción a la no aplicación de la pena de muerte...
Pero me refiero a quienes ejercen esta (en mi opinión muy honrosa y necesaria) profesión y de repente ven cómo se les aparecen los "salvadores" que quieren que se aplique la ley contra ellas (o sus clientes) "por su bien". Fenomenal.

 * A otro nivel, recuerdo cuando el ahora ministro de Justicia, el ínclito Gallardón, decidió prohibir los "hombre cartel" que tanto se prodigan por Madrid (especialmente los de "compro oro") por ser un empleo vejatorio. Claro, y pensaría que los "vejados" iban a estar tan contentos si, por su bien, les imposibilitaban recibir ese ingreso.

 Y ojo, no digo que haya que permitirlo todo y que no haya que luchar contra las injusticias ni la violación de los derechos fundamentales. Lo que digo es que hay que ir más allá de la foto. Es como cuando en las películas, ves el besito de los dos enamorados que lo han pasado tan mal... y ahí acaba la cosa. Pues no, ¡ahí empieza la cosa!. Ahí comienza una relación de convivencia donde habrá que ver cómo te manejas.

Pues igualmente, cuando "liberas" un pueblo de su opresor o "rescatas" a una persona de un trabajo infame, deberíamos asegurarnos antes de que la alternativa va a ser mejor para el pobrecito "salvado" que lo que tienen actualmente. Y sí, castigar a los malos, a los explotadores, a los opresores... pero pensando en las víctimas, los oprimidos, los explotados, y no en lo buenos que somos ejerciendo el poder divino.

Es más lento y menos vistoso, pero si ayudamos a generar empleo donde no lo hay, ofrecemos cultura en donde la tienen vetada, legalizamos situaciones absurda e hipócritamente prohibidas, entonces no habrá lugar para explotadores ni opresores. La acción de inmumerables ONGs por el mundo está muy poco reconocida, pero realmente es la forma de liberar pueblos: dando cultura, salud, medios de vida, no destruyendo a "los malos".   Cuando la ayuda se limita a acciones puntuales muy coreadas por los medios sin seguimiento alguno no generan más que mayor desgracia de la que tenían.

No sé si me explico...







Fotos, "robadas" de: http://msnlatino.telemundo.com/shows/Caso_Cerrado/photo_gallery/2011-03/santeriahttp://tu.taconeras.net/tag/explotacion-infantil/http://blog.josepjroca.com/

03 febrero 2013

Apegos.. ¿para qué?

Casi todos hemos oído a estas alturas hablar de la tendencia a tener apegos que tenemos los seres humanos, especialmente los que vivimos en lo que llamamos Occidente. Ese hábito que nos hace adherir nuestros sentimientos a causas externas: somos felices mientras tengamos una serie de cosas/personas/situaciones/climas/etc., y dejamos de serlo en cuanto lo perdemos. En los niños pequeños, nos puede hacer hasta gracia, pero en realidad no tiene ninguna.




A nivel individual, lo vemos con los dramas que se viven ante la pérdida de una persona, el incendio de una casa, cuando nos roban... Cualquiera de éstas circunstancias no deberían afectar en absoluto a nuestros sentimientos, puesto que son hechos que ocurren fuera de nosotros, pero desgraciadamente tenemos la tendencia a darle el control.

A gran nivel, nos encontramos con las ansias conquistadoras, el deseo de tener (más territorio, más petróleo, más importancia...), lo que nos obliga a meternos en una vorágine de conseguir.

El problema principal es que esto nos suele convertir en insaciables: nada es suficiente. Lo que tenemos, lo damos por sentado e inmediatamente deseamos tener otras cosas.



Los que me conocéis, sabéis que no abogo por la pobreza. Me gusta tener cosas, disfrutar de comodidades.  También me encanta la gente, relacionarme con personas de todo tipo, ampliar mi círculo de contactos. La gran diferencia reside en no necesitar esas cosas o personas para ser feliz., sino aprovecharlas mientras las tenemos, sin echarlas de menos cuando nos faltan.





Fácil. Es una decisión. Posiblemente, una de las mejores decisiones que puedas tomar en tu vida.