Ir al contenido principal

La importancia de los nombres

Creo que el nombre que se le da a las cosas es determinante. No sólo a las cosas, a las personas también. En algunos casos es difícil saber cómo va a influir tu nombre en tu vida, pero lo que está claro es que en algo influye. No es lo mismo llamarse Atanasio que Luis o Walter. No son mejores ni peores, pero algo te condicionan de por vida, porque especialmente en la niñez el nombre se usará como arma arrojadiza, si se puede, por el resto de los niños que, por naturaleza, son crueles.

Y en cuanto al resto de situaciones, el nombre también es importante. Algún ejemplo:

- Si al partido fuerte que no gobierna en un país le llamamos Oposición, ¿qué esperamos que haga? ¿construir? Pues no, lógicamente lo que hace es oponerse, una y otra vez. Quizás si se cambiara el término por Cogobierno o Apoyo o algo así empezaríamos a sembrar otro mensaje en la mente de quienes conforman esos partidos y se esperaría otra actitud de ellos.

- Si al que se descarga una canción sin pasar por la SGAE le llamamos Pirata pues está claro que estamos definiéndolo como alguien fuera de la ley. Es más, si encima a los partidos que defienden la libertad se autodenominan Partido Pirata estamos enviando un mensaje contradictorio.

- Si a una situación complicada le llamamos Crisis o a un momento de bajón le llamamos Depresión le estamos dando alas al inmovilismo y estamos predicando que la situación está fuera de nuestro control, que las circunstancias mandan y que simplemente somos víctimas de algo que otros (Gobierno, médicos) tienen que arreglar. Es cómodo pero inútil.

Y así ocurre con todo. Mira bien cómo llamas a las cosas o las situaciones porque así las estarás etiquetando en tu cerebro, y ese es el mensaje que envías al mundo.

Entradas populares de este blog

Sobre vallas, muros e inmigrantes

Ya he manifestado alguna vez que me gustaría que el mundo fuera un solo territorio, donde todos pudiéramos ir de uno a otro sitio sin más. Me parece absurdo que existan aún los países, con toda la desigualdad e injusticias que esto provoca (bueno, esto sumado a las religiones y el ansia de poder). 


Foto: Wikipedia

El caso es que hoy en día esto no es así. España tiene tratado con Europa respecto a libre circulación pero no lo tiene con los países de África. Un africano no puede entrar en España sin más: o es turista o tiene que tener los permisos correspondientes (igual que un español no puede ir a vivir a un país africano porque sí). Insisto en que creo que esto no es justo, pero es así. La cuestión es, ¿ponemos impedimentos o no para que entre el que quiera?

Yo entiendo que si lo que dice la ley es que no pueden entrar, lo normal y lógico es que se pongan los medios para que no lo hagan. Y los medios son vigilancia, muros, vallas o lo que sea. Y me parece una hipocresía criticarlo. Es …

Fundación Sandra Ibarra y Pablo Herreros, cuando las piezas encajan

¿Qué tendrá el cáncer que sólo mencionarlo nos tensa y nos pone en estado de alerta? Supongo que la diferencia con la malaria o la situación de Siria es que, de una u otra manera, el cáncer es una lacra que todos tenemos cerca, ya sea personalmente o en algún ser cercano. La buena noticia es que cada día se avanza más en su lucha (aunque queda un montón que hacer en la parte de alimentación y actitud mental, esenciales, según creo yo, para su prevención y curación).

Reconozco que no conocía la fundación Sandra Ibarra, que apoya a enfermos de esta enfermedad desde hace años. Sandra ha superado 2 cánceres en su vida y su lucha es ahora la de apoyar a los enfermos, no sólo desde el prisma médico sino desde todos los puntos de vista: personal y social incluidos. Merece la pena que te informes sobre su excelente labor.





A quien sí conocía es a Pablo Herreros. Aparte de conocerlo personalmente ya me sorprendió gratamente con su libro El poder es de las personas del que ya hablé hace...¡5 años!…

"El poder está en las personas" de Pablo Herreros, mi crítica

Conozco a Pabloalgo. Es que no soy de los que porque nos seguimos en twitter y nos hemos visto en unos cuantos eventos ya digo que somos muy amigos, pero sí es verdad que es uno de esos tipos que me cae bien y me ha gustado las veces que hemos cambiado alguna palabra. El caso es que me envió su libro y me lo he leído. Ya, no es un gran logro, pero hacía muuuucho que no me leía un libro en papel (sí, de esos, cómo los de antes), tengo alguno en lista de espera y siempre me da pereza (por cierto, Pablo ¿aún no lo tienes en edición digital? Eso sí que es raro)





El caso es que imaginé que sería un libro más de cosas modernas (Internet, redes sociales, etc.). Lógicamente conocía el famoso caso de La Noria, aunque no llegué a conocer nunca ese programa (ya, eso dicen todos, pero yo veo poquísimo la tele y menos aún Tele5) y me temía un monográfico sobre ello. Bueno, aún así, por el detalle de habérmelo  mandado y porque, como he dicho, Pablo me cae bien, me lo he leído.




Y aquí están mis conc…