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Sermón o ejemplo: lo que haces grita tanto que lo que dices no se oye.

Mis padres no eran personas de grandes charlas filosóficas. No nos dejaron un legado de sermones ni grandes disertaciones, pero sí nos dejaron ejemplos. Eso sí que es un gran legado. Ejemplo de honradez, de entrega, de capacidad de trabajo, de discreción... Hay tantas virtudes que es una maravilla ir descubriéndolas según voy madurando (sí, con 43 todavía estoy en el proceso). Sería fantástico poder decírselo, pero eso ya no es posible.

En la historia hemos visto continuamente cómo se repiten modelos de comportamiento seguidos por otros. En muchos casos, se trata de personas que hablan muy bien, dan grandes charlas, pero no aplican ni el 10% de lo que predican. Lo vemos en líderes religiosos, políticos, directivos, ... En otros casos, vemos personas que hablan poco y hacen mucho, y así crean una corriente de seguidores. Y en los menos, nos encontramos personas que hacen y predican lo mismo.

Mi consejo, busca siempre detrás de las palabras. Eso no quiere decir que si alguien da un buen consejo pero no lo sigue, entonces el consejo es malo. Lo que quiere decir que debemos ser seguidores de las ideas, no de las personas. Las ideas no cambian ni nos defraudan, las personas somos imperfectas y variables.

Así pues, preocúpate de qué dicen las personas y analiza si predican con el ejemplo, pero no te hagas fan incondicional de nadie, sólo hazte seguidor incondicional de las ideas o, mejor aún, de los valores. Las personas cambiamos, evolucionamos, traicionamos,... los valores permanecen.

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