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Autonomías, independencias y otros malestares

Nací en Madrid. Mi madre nació en Barcelona y se crió en Puentedeume (La Coruña)y Torrejón de Ardoz (Madrid). Era hija de un catalán de "pedigrí" (muchíiiiisimo más que la inmensa mayoría de los que hoy son tan radicales) y de una vasca criada en Sevilla. Mi padre, hijo de manchegos, nació en Chamberí y se crió en Gijón. Como comprenderás, sería absolutamente imbécil por mi parte tener algún sentimiento negativo hacia aquellos que han nacido o viven a X kilómetros de donde lo hice yo.

Recuerdo a mi abuelo materno, con toda su familia en Cataluña, intercalando costumbres catalanas con nuestro día a día (la "mona" en pascua y cientos de comidas típicas de allí). Mi abuela materna nos deleitaba con unas inconmensurables migas manchegas o una irrepetible tortilla de patata. Crecí con la imagen de una España única, sin patriotismos ni exaltaciones pero una, en la que convivíamos los madrileños (chulos), los vascos (brutotes y buena gente), los catalanes (organizados y "agarrados"), los andaluces (¿dijiste cachondeo?), los gallegos.... En fin, jamás recuerdo haber asistido a una discusión al respecto, a algún tipo de controversia. Mi abuelo hablaba perfectamente el catalán, mi madre lo entendía, pero hablaba castellano y chapurreaba gallego, mi abuela vasco/andaluza hablaba... a su aire. O sea, jamás detecté ninguna necesidad de reivindicar nada: una vez finalizada la dictadura de Franco cualquiera podía hablar como quisiera,tener las costumbres que le apeteciera y todos tan contentos.

De repente, Y aparecen "los políticos". Debido al sistema de contabilización de votos de este país (me refiero a España) comienzan a tomar fuerza y voz unos cuantos caudillitos absolutamente minoritarios pero con gran poder parainclinar la balanza. A partir de ahí, el caos: empiezan a impregnar a todo el mundo la idea de que debemos estar peleados, de que debemos reivindicar un montón de cosas que jamás hemos echado en falta, que el que vive al otro lado de esa línea en el mapa que no sabíamos ni por donde pasaba es un enemigo que nos quiere quitar el pan, la identidad y hasta la alegría. Comienzan a trabajarse a las nuevas generaciones de manera ten fácil como tergiversar la historia e imponer idiomas y costumbres. El objetivo: lo primero, un claro "divide y vencerás". Mientras estemos peleándose entre nosotros es mucho más fácil manejarnos y tener nuestro enfoque lejos de lo que no interesa. Por otra parte, si empezamos a comer el coco a los peques, cuando sean mayores tendrán un cacao que les costará diferenciar la realidad de la otra historia creada ex-profeso.

Y digo yo, aquellos que luchan tantísimo por la independencia y quitarse de encima a esos molestos españoles, ¿se han planteado qué ganarían si lo consiguieran? Vivimos en un mundo en que España es un país pequeño que debe funcionar, cada vez más, integrado como parte de Europa. ¿qué tipo de tendencia marcha-atrás supone disgregar más aún este tinglado? La cuestión que yo plantearía es un par de preeguntas:
1.- Imagínate que hoy YA vives en un país independiente (llámese País Vasco, Cataluña o Alcorcón). ¡Por fin lo conseguimos! ¡Qué bien! Vaya cambio más positivo. Ahora disfrutamos de un montón de ventajas, como... eehh, esto,...¿¿cuáles eran??
- Vale, ya lo has conseguido. El País Vasco (por poner un ejemplo) se libra del yugo opresor del Gobierno Central de Madrid. Fenomenal. Ahora, ¿cuánto crees que tardaría Álava en querer liberarse del yugo opresor de Bilbao? Lo que siembras, lo recoges.

Vale, seré muy simplista y supongo que habrá quienes hayan vivido situaciones de franca opresión, discriminación y mal trato. Pero, ¿ahora a qué viene todo eso? ¿Quién gana removiendo continuamente el basurero de las conciencias para crear odio?

En fin, sólo espero que, en caso de triunfar este despropósito, a personas como yo se nos conceda la nacionalidad múltiple...

Comentarios

  1. Estoy de acuerdo con el fondo de lo que comentas, aunque si me gustaría aclarar algo que aunque se repita muchas veces es falso. El sistema d'hondt no favorece a partidos de cataluña o euskadi, todo lo contrario. Los más favorecidos son regiones con muy baja densidad como son, sobre todo, las dos castillas.
    Para conseguir un diputado en Barcelona o Bilbao hacen falta muchos más votos que para conseguirlo en Zamora o Albacete. Si existiera una circunscripción única, partidos como el PNV o ERC no sólo no perderian escaños sino que los ganarían.
    Eso sí, tampoco entiendo los nacionalismos, entiendo que alguien se pueda sentir orgulloso por lo que ha conseguido con su esfuerzo, pero sentirse orgulloso por algo que nos viene dado, para mi es de imbeciles. A mi me gusta madrid, pero sin enfrentarla a nada ni a nadie y sin sentirme por ello superior o distino a otros que han nacido en otro sitio.

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  2. Tienes razón, pero cuando me refería al sistema electoral me refiero a eso de que un partido necesite de unos pocos votos para conseguir la mayoría, y esos pocos votos se "venden" a precio de oro, dando pode a ese que consigue ser quien incline la balanza. Al final tiene casi el mismo poder que el que tiene la mayoría. En cuanto a los nacionalismos, estoy de acuerdo contigo: donde hemos nacido es una pura casualidad.

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  3. Hola Juanra. Soy Rubén. Comparto esa idea de que nadie ha elegido donde nacer, y viene a un mundo ya dado. Para mi el nacionalismo, las patrias, las banderas, las lenguas, la raza... como valor central en la política (de izquierda o de derecha), creo sinceramente que de fondo no difiere mucho del nazismo: aquellos decían ¡¡¡la patria y la raza lo primero!!!. Por el contrario el nacionalismo como expresión exclusivamente cultural merece mi más profundo respeto (y en muchos casos hasta cierta envidia). También creo que el devenir futuro de los pueblos y naciones deben tener como base una democracia real donde, entre otras muchas cosas, y de manera periódica, puedan ser los ciudadanos consultados en referendums sobre por ejemplo la autodeterminación, pero hasta sus últimas consecuencias: por ejemplo si Alava se quiere separar de Euskal Herria ¿por qué no habría de poder?. En fin... no obstante, los nacionalismos, me resultan temas secundarios dentro del fenómeno de mundialización y globalización creciente de estos tiempos, donde todo se mezcla y se da el mestizaje. Prefiero sin duda una Nación Humana Universal, donde por encima de lenguas, tierras, razas, creencias,... esté el Ser Humano como valor central.

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