Ir al contenido principal

Imaginando la tecnología en todo el mundo: un mundo ideal

Me imagino qué ocurriría si en todo el mundo, y me refiero a todos los ciudadanos del mundo, tuviéramos acceso a la misma información. Cómo sería si realmente todos pudiéramos exponer nuestras opiniones y conocer las de los demás.

Y, realmente, creo que cada día estamos más cerca. La tecnología avanza de manera que cada vez es más barato acceder a ella. En muchísimos países saltaremos varios pasos del proceso de implementación. En muchas zonas desérticas, y grandes zonas despobladas habría sido impensable que se hubiera llenado todo de cables telefónicos para dar cobertura a los dispersos (y pobres...) habitantes. Sin embargo, la llegada de la telefonía móvil ha hecho que accedan en muchos lugares a la conexión saltándose el paso "lógico" de ir del cable al satélite. Con internet ocurrirá lo mismo.

Ahora bien, la tecnología no es todopoderosa, lo sé. Aún queda el pequeño problema que supone la existencia de gobiernos tiránicos que impiden que la información fluya libremente, que todas las personas puedan beber de la misma fuente para sacar, cada uno, sus propias conclusiones. Realmente, sería más difícil que existieran fanáticos si todos los ciudadanos pudieran razonar por sí mismos. Sería más improbable la intolerancia cuando las ideas opuestas a las tuyas campan por la red sin hacer daño.

No digo que sea la panacea, porque nadie nos puede  garantizar la aparición de nuevos "líderes" que se hagan con las voluntades de suficientes descerebrados para hacerles cometer cualquier aberración, pero incluso en este caso será más fácil ponerle fin cuando cualquier actuación esté expuesta a la mirada  pública.

Por tanto, confío, realmente lo creo, que la tecnología conseguirá lo que ni guerras, ni religiones ni tiranos han conseguido jamás: una cierta armonía mundial.

Vale, llámame iluso. El tiempo dirá.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Actitud en el trabajo: o tienes o no, No depende de tu empleo

Todas las mañanas suelo salir de casa entre 7 y 7:30. En invierno es de noche aún. Unos días llueve, otros días hace viento. Y casi siempre la veo. No sé cómo se llama. Es una chica joven ( ya, para mí cualquiera con menos de 106 años lo es, pero ésta debe tener menos de 40 ). Es menuda, delgadita. No para, está concentradísima en su trabajo. Es barrendera. Barre la calle pero parecería que lo está haciendo con su casa y que la está preparando para una visita importante. Desprende una cantidad de energía tremenda. Se esfuerza en hacerlo bien. Y no, no creo que sea por miedo a que alguien esté supervisándola. Lo hace siempre. Es su forma de ser Y es que cuando alguien tiene buena actitud, ni siquiera un trabajo de funcionario puede con él. Realmente esta chica debe de hacer el doble de trabajo que la mayoría de sus compañeros, pese a ganar lo mismo. Y alguien puede pensar ¡qué tonta!  ¿Seguro? ¿Crees que por hacer el doble de trabajo se desgasta el doble, o se siente más cansada? ...

Yo, y ¿mis circunstancias?

A veces, es bueno poner las cosas en su contexto, y compararse antes de quejarse . Un ejemplo, mi vida comparada con la de otra persona real, con la que tengo mucho paralelismo: - PERSONAJE X:  Nació en una familia de cinco hermanos y un único sueldo en casa. Por ello, siempre estaban achuchados de dinero y nunca disfrutó de los privilegios que otros tuvieron (buenos colegios, estudios en el extranjero, posibilidad de negocio con capital familiar...) Por un accidente, perdió la posibilidad de seguir estudiando la carrera que había comenzado Se metió en un negocio de multinivel que le desenfocó durante años de otras posibles oportunidades de negocio o emprendimiento Se casó, pero a los 5 años se separó teniendo que quedarse al cargo de sus dos hijas solo. Como además estaba en bancarrota financiera mantenía un pluriempleo, y su vida se limitaga a trabajar y cuidar de sus hijos Montó con un amigo un negocio que resultó ruinoso y en el que él prácticamente tenía que hacerlo t...

Fundación Sandra Ibarra y Pablo Herreros, cuando las piezas encajan

¿Qué tendrá el cáncer que sólo mencionarlo nos tensa y nos pone en estado de alerta? Supongo que la diferencia con la malaria o la situación de Siria es que, de una u otra manera, el cáncer es una lacra que todos tenemos cerca, ya sea personalmente o en algún ser cercano. La buena noticia es que cada día se avanza más en su lucha (aunque queda un montón que hacer en la parte de alimentación y actitud mental, esenciales, según creo yo, para su prevención y curación). Reconozco que no conocía la fundación Sandra Ibarra , que apoya a enfermos de esta enfermedad desde hace años. Sandra ha superado 2 cánceres en su vida y su lucha es ahora la de apoyar a los enfermos, no sólo desde el prisma médico sino desde todos los puntos de vista: personal y social incluidos. Merece la pena que te informes sobre su excelente labor. A quien sí conocía es a Pablo Herreros . Aparte de conocerlo personalmente ya me sorprendió gratamente con su libro El poder es de las personas  del que ya hab...